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AI y Human Rights Watch dicen que los asesinatos de civiles con 'drones' pueden ser crímenes de guerra

Ambas organizaciones critican la falta de transparencia de la Administración Obama en relación a los ataques con aviones no tripulados en Yemen y Pakistán, que sólo en el último país han matado a entre 2.000

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Algunos de los homicidios perpetrados por drones estadounidenses podrían constituir crímenes de guerra, según un informe de Amnistía Internacional   (AI) sobre el bombardeo con aviones no tripulados en Afganistán publicado este lunes.

El estudio  Will I be next? US drone strikes in Pakistan, documenta homicidios recientes en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, y la casi total ausencia de transparencia en torno al programa de drones estadounidense. Para su elaboración, AI examinó los 45 ataques con aviones no tripulados de los que se ha tenido noticia, lanzados en Waziristán Septentrional -la región más castigada por los ataques- entre enero de 2012 y agosto de 2013.

Según varias ONG y fuentes del Gobierno Paquistaní consultadas por la organización pro derechos humanos, EEUU ha lanzado entre 330 y 374 ataques con drones entre 2004 y septiembre de 2013. Según estas fuentes, habrían muerto entre 400 y 900 civiles. El número total de muertos en ataques perpetrados por estos aparatos estaría entre los 2.200 y los 3.600.

'El secreto en torno al programa de aviones no tripulados da al gobierno estadounidense licencia para matar fuera del alcance de los gobiernos o de las normas fundamentales del derecho internacional. Ya es hora de que Estados Unidos diga la verdad sobre el programa de drones y haga rendir cuentas a los responsables de estas violaciones', ha manifestado Mustafa Qadri, investigador de Amnistía Internacional sobre Pakistán. '¿Qué esperanza de reparación pueden tener las víctimas de los ataques de drones y sus familias cuando Estados Unidos ni siquiera reconoce su responsabilidad en ataques concretos?' se pregunta Quadri.

'El secreto en torno a los 'drones' da licencia para matar fuera del derecho internacional', según AI

El informe documenta varios casos concretos, como los ataques múltiples de julio de 2012 que acabaron con las vidas de 18 jornaleros, entre ellos un niño de 14 años. En contra de las afirmaciones oficiales de que los fallecidos eran 'terroristas', Amnistía Internacional asegura que las víctimas de estos ataques no estaban participando en combates y no suponían amenaza alguna para la vida.

'No encontramos justificación alguna para estos homicidios. Existen amenazas reales para Estados Unidos y sus aliados en la región, y los ataques de aviones no tripulados pueden ser legítimos en algunas circunstancias. Pero resulta difícil creer que un grupo de jornaleros, o una anciana rodeada de sus nietos, pusieran en peligro a nadie, no digamos ya que supusieran una amenaza inminente para Estados Unidos', ha manifestado Mustafa Qadri.

Amnistía Internacional también documentó casos de los denominados 'ataques contra rescatadores', en los que quienes corren a auxiliar a las víctimas de un ataque inicial con drones fueron a su vez víctimas de un rápido ataque de seguimiento. Aunque pudiera suponerse que los rescatadores son miembros del grupo al que se está atacando, resulta difícil entender cómo puede hacerse esa distinción en los caóticos momentos inmediatamente posteriores a un ataque con misiles, asegura AI.

Del mismo modo, la organización denuncia el secretismo de EEUU sobre sus ataques con drones, que 'ha permitido a Estados Unidos actuar impunemente e impedir que las víctimas reciban justicia o indemnización' según el informe. El mismo documento asegura también que ninguna autoridad ni agente estadounidense ha rendido cuentas por los homicidios ilegítimos perpetrados con drones en Pakistán.

Piden a EEUU que 'rinda cuentas por los homicidios ilegítimos perpetrados en Afganistán'

En resumen, AI pide a Estados Unidos que precise la base legal de sus ataques en Pakistán, que investigue los casos en los que pueda haber habido matanzas ilegales, que procese a los responsables y garantice el acceso a la justicia de las víctimas, en un documento en el que también critica la falta de protección por parte de Pakistán de los derechos humanos de la población de Waziristán Septentrional.

El informe ha visto la luz en una rueda de prensa conjunta con Human Rights Watch, que también ha hecho público un estudio sobre ataques con aviones no tripulados y otro tipo de artefactos aéreos en Yemen. Dos informes, dos ONGs y dos países, pero las conclusiones obtenidas son bastante similares: Los drones  matan a decenas de civiles cada año y el Gobierno de EEUU debe aumentar la transparencia sobre los ataques con estos aviones.

Por su parte, el informe de la organización Human Rights Watch documenta la muerte de docenas de civiles en Yemen durante las operaciones de EEUU para derrotar a Al Qaeda en el país asiático, en su mayoría a manos de los aviones no tripulados norteamericanos.

El mismo documento Entre un 'drone' y Al Qaeda: el coste civil de los asesinatos selectivos de Estados Unidos en Yemen también ha destacado que el rechazo popular que generan estos ataques está minando los esfuerzos de Washington en su lucha contra la rama de la organización terrorista Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).

'Dos de los ataques mataron civiles de forma indiscriminada, lo que es una clara violación de las leyes de guerra. El resto podría haber sido lanzado contra gente que no eran objetivos militares legítimos o haber causado un número desproporcionado de muertos entre la población civil', ha sostenido HRW.

En un detallado estudio de 96 páginas, HRW se centra en seis ataques no reconocidos por EEUU sobre Yemen que habrían violado la legalidad internacional. En estos ataques perdieron la vida 82 personas, de las que 57 eran civiles.Uno de los bombardeos tuvo lugar en 2009, pero el resto fueron cometidos entre 2012 y 2013.

Desde el 11-S EEUU ha lanzado 82 ataques en Yemen que han costado la vida a 473 personas (al menos)

El informe también documenta los dos bombardeos que causaron un mayor número de víctimas mortales en la región -uno en septiembre de 2012 y otro en diciembre de 2009. El primero se saldó con la muerte de 12 personas que viajaban en un mismo vehículo -entre ellos tres niños y una mujer embarazada- en lo que según HRW supone una violación de las leyes de la guerra que prohíben ataques que no discriminen entre civiles y combatientes.

El líder tribal Abd al-Raouf al-Dahab -que no viajaba en el vehículo- era el 'objetivo' de las bombas norteamericanas,  y ni siquiera está claro que formase parte de la filial de Al Qaeda en Yemen.

Al menos cuatro de los seis ataques estudiados fueron ejecutados por drones lanzadores de misiles, uno de ellos por drones y aeronaves convencionales, mientras que el último consistió en el lanzamiento de misiles de crucero que según HRW iban equipados con bombas de racimo.

La organización también ha destacado que, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra el World Trade Center, Estados Unidos ha ejecutado 81 ataques de este tipo en Yemen --uno en 2002 y el resto desde 2009--, en los que han fallecido al menos 473 personas, la mayoría de ellas combatientes, pero muchas de ellas civiles.

La promesa electoral del presidente Barack Obama  de aumentar la transparencia en torno a estos ataques con aviones no tripuladas ha quedado en agua de borrajas, y las organizaciones de derechos humanos denuncian que Estados Unidos sigue negándose a divulgar incluso la información más básica sobre los ataques perpetrados con los drones.