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El Airbus de Air France se rompió al impactar en el mar

Según las primeras conclusiones de la Oficina francesa de Investigación y Análisis "los pasajeros no estaban preparados para un amerizaje"

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Los fallos de los detectores de velocidad Pitot fueron 'uno de los elementos' y 'uno de los factores' del accidente del Airbus Río-París de Air France que ocasionó la muerte de 228 personas el 1 de junio, pero no pudieron causar por sí solos la tragedia. A esa primera conclusión llegaron los expertos franceses en su primer informe preliminar publicado este lunes.

Una segunda conclusión preliminar quedó clara: el aparato no se partió ni explosionó en vuelo, ni tampoco cayó en picado, como habían afirmado ciertos medios. 'Al parecer chocó contra la superficie del agua en línea de vuelo, con una fuerte aceleración vertical', y 'tocó el agua con la parte inferior de su fuselaje', precisó Bouillard, basándose en el análisis de las deformaciones de los 640 trozos del aparato recuperados en aguas del Atlántico intertropical.

Ninguno de los chalecos salvavidas del avión de gran capacidad estaba hinchado y listo para servir, precisó. Es un indicio que permite pensar que los tripulantes en ningún momento de la noche ni de los minutos finales estuvieron al corriente de que iban camino de un amerizaje forzado.

Desde las primeras horas del fatídico 1 de junio, el Buró de Investigaciones y Análisis francés (BEA) admitía que para conocer las causas de la tragedia hay que recorrer aún un camino 'largo y difícil'. Desde este lunes, con la presentación de su informe oficial, ya se sabe que además de 'larga y difícil', la investigación estará plagada de eufemismos y de precauciones verbales.

Alain Bouillard, jefe de la misión de investigadores encargada de este accidente de gran repercusión en Francia, explicó en los locales del BEA situados en el aeropuerto de Le Bourget, cerca de París, que los sensores Pitot defectuosos fueron 'un elemento' de la tragedia, 'un factor' del accidente; 'algo que es objeto de fuertes sospechas en las incoherencias de velocidad' detectadas en el aparato segundos antes de su desaparición.

No obstante, tomó la precaución de señalar que 'no pueden ser la causa' del y 'no puede ser el único' factor. Acto seguido explicó que todavía 'estamos muy lejos de establecer las causas del accidente' y que 'entre los 35.000 pies de altitud' en pleno vuelo 'y la superficie del agua, no sabemos lo que pasó'.

Así pues, si bien se desconoce oficialmente el encadenamiento de errores que llevó a la muerte de 228 personas, la implicación de los sensores Pitot está establecida. Los dos sindicatos de Air France que exigieron y obtuvieron la sustitución de los detectores Pitot defectuosos en toda la flota no se equivocaron.

Un grupo de 50 familias de víctimas ha creado una asociación para 'exigir transparencia' y pidió a Air France ayer 'empezar a hablar de indemnizaciones'.