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El ajuste infinito

La doblez de la UE ante España edulcora la puñalada de los mercados

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Tras una semana de rumores sobre el colapso financiero de España originados en Berlín y Fráncfort, la presidencia española de turno de la Unión Europea fue clausurada ayer en Bruselas con el apoyo compasivo de Angela Merkel y los llamados líderes europeos. Pero el trabajo sucio de los cotilleos maliciosos ya está hecho. España, que tiene una de las deudas públicas más bajas de la Eurozona en relación al Producto Interior Bruto, tiene que pagar intereses usurarios que de seguir subiendo plantearán seriamente si no es mejor acudir al nuevo mecanismo de estabilización y abandonar el fondeo en el mercado internacional.

Después del paquete fiscal y de la reforma laboral, pendiente de su 'perfeccionamiento' en la tramitación del proyecto de ley, hay que abordar la prórroga de la edad de jubilación de 65 a 67 años y la modificación del periodo de cálculo de las pensiones, comprometidas ambas medidas con Bruselas. ¿Y después qué? Habrá que meter mano en la sanidad. La fórmula del copago ya es un fantasma que se pasea por algunos despachos. Y por el lado de los ingresos, que es la verdadera sangría del déficit público español, el Gobierno prevé un impuesto eventual, cuyo alcance está por definir.

España tiene una de las deudas más bajas y debe pagar intereses de usura

El problema es que después de hacer los ajustes y de la compasión de Bruselas vienen las agencias de rating y te degradan la solvencia. Es lo que le ha vuelto a pasar a Grecia, que el pasado viernes, día 11, anunció una aseada ejecución presupuestaria durante los primeros meses de este año, y el lunes 14, se encontró con que la agencia Moody's recalificó su deuda y la definió como bono basura.

Y la alusión a Moody's no es simbólica. La misión de esta agencia que está analizando los datos en Londres, tras mantener entrevistas en Madrid, se muestra, como Standard & Poor's y Fitch, muy escéptica sobre las tasas de crecimiento de la economía española en los próximos dos años tras el golpe fiscal de austeridad.

La posibilidad de estancamiento, cuando no de recaída, es probable

El interés de las agencias y los bancos de inversión por el crecimiento no es una preocupación 'moral', por así decir. Y más que una tasa de paro cercana al 20%, lo que van viendo es que el empleo no va a remontar, ya que el motor de la construcción no tiene sustituto. 'En este momento, esperamos creación cero de empleo hasta 2011', señala, por ejemplo, el banco Morgan Stanley, que cifra en cinco años el periodo en el cual la economía española estará por detrás de la Eurozona.

Pero lo esencial es calibrar el impacto negativo del ajuste fiscal, incluyendo, claro, el frenazo de la inversión en infraestructuras, sobre la evolución de una economía española que ha pasado de la recesión en siete trimestres al crecimiento de una décima en el primero de este año. La posibilidad de estancamiento, cuando no de recaída, a causa del ajuste fiscal, en el tercer y cuarto trimestre de 2010, es un escenario más que probable.

Tras la Gran Depresión Estados Unidos sufrió esa recaída en 1937 cuando la Administración Roosevelt decidió dar prioridad al equilibrio presupuestario, mientras Japón experimentó la caída en el doble hoyo (double dip) en 1997.

La economía norteamericana volvió a superar la recesión merced a la participación de EEUU en la Segunda Guerra Mundial; la nipona, cuando se volvió a los estímulos fiscales.