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Akihito y toda su familia desean el mejor año posible

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El emperador Akihito y la familia imperial, incluida la princesa Masako, desearon hoy feliz año nuevo desde el balcón del Palacio Imperial a las miles de personas que se acercaron al recinto, que sólo se abre al público dos veces al año.

Esta vez la crisis económica centró las palabras de Akihito, de 75 años, en vez de los tradicionales deseos de paz y felicidad para el nuevo año que suele expresar en estas ocasiones.

"Espero que este año sea un buen año para todos vosotros, en tanto sea posible", indicó hoy el emperador en la primera de sus cinco apariciones previstas, en lugar de las habituales siete, debido a su delicado estado de salud.

"Estoy preocupado de que puede haber mucha gente que esté teniendo problemas al comienzo del Año Nuevo debido a las graves condiciones económicas", agregó.

Como es tradición, Akihito salió a saludar por primera vez a las 10.00 hora local (1.00 GMT), acompañado de su esposa, la emperatriz Michiko, de 74 años, su hijo y heredero, el príncipe Naruhito, y su nuera Masako, aquejada desde hace varios años de una depresión.

En el balcón cubierto con cristal blindado estaban también el segundo hijo de los emperadores, el príncipe Akishino, y su esposa Kiko, padres del pequeño Hisahito, que al nacer en septiembre de 2006 se convirtió en el tercero en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo, la dinastía reinante más antigua del mundo.

Para contentar a los ciudadanos que hoy acudirán al Palacio desde distintas zonas del país, el emperador saldrá a saludar en cinco ocasiones, dos menos de lo habitual, debido a sus problemas de salud, según la agencia local Kyodo.

Akihito sufrió recientemente una hemorragia en el estómago y duodeno a causa del estrés, irregularidad en el pulso y alta presión sanguínea, de los que poco a poco se recupera.

Según Kyodo, sobre las 11.30 hora local ya se habían concentrado en el Palacio 45.550 personas.

La cita se ha convertido en toda una tradición pues es sólo una de las dos ocasiones al año en que se abren al público los jardines del Palacio Imperial, un enorme enclave en el centro de Tokio rodeado de fosos que supone un pulmón verde para la capital.

La otra ocasión es por el cumpleaños de Akihito, el 23 de diciembre.

Un año más, parte de la atención estaba puesta en Masako, apodada "la princesa triste" por la depresión que sufre desde finales del 2003 y que ha limitado desde entonces sus labores oficiales.

En esta ocasión, como ya ocurrió en el saludo por el cumpleaños del emperador, Masako salió al balcón junto a su esposo durante la mañana y saludó a los asistentes.