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Al Gobierno se le vuelve a ir de las manos el precio de la luz

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Casi 14,5 millones de pequeños consumidores recibirán a partir de ahora el recibo de la luz con un nuevo formato, impuesto por el Ministerio de Industria y que todas las empresas comercializadoras están obligadas a facilitar a sus clientes desde hoy. La entrada en vigor del nuevo formato, de tres páginas de extensión y con información más profusa que el anterior, coincide con una fuerte subida del precio, que se hará notar en la próxima factura.

Esa subida es consecuencia del encarecimiento del mercado mayorista durante el tercer trimestre del año por la escasez de lluvias y de viento, que redujo la aportación al sistema eléctrico de las energías de origen hidráulico y eólico, tradicionalmente más baratas. Entre julio y septiembre, los grandes productores vendieron el megavatio hora (MWh) a las comercializadoras (que son filiales suyas) a 52,34 euros, un 31% por encima de la media del segundo trimestre.

Especialmente negativo fue el comportamiento del mercado mayorista durante el mes de septiembre, en el que el MWh alcanzó los 58,61 euros, su cota más alta del año con diferencia y muy cercana al récord histórico de diciembre de 2013 (63,64). Tras aquel hito, el Ministerio de Industria suprimió de un plumazo las subastas trimestrales que servían de referencia para determinar el recibo de la luz y dio paso a un mecanismo basado en los precios reales diarios.

Como advirtieron en su momento las organizaciones de consumidores, este procedimiento resulta a la postre bastante más volátil y las bruscas diferencias registradas en los nueve primeros meses de 2014 son buena prueba de ello. En febrero, por ejemplo, el MWh se vendió en el mercado mayorista a una media de 17,12 euros; en marzo, a 26,67, y en abril, a 26,44; muy por debajo de las cifras de mayo (42,41), junio (50,95) y no digamos septiembre (58,61).

La dificultad de predecir el comportamiento diario de la electricidad ya quedó de manifiesto en la primera mitad del año, cuando rigió de forma transitoria un precio estimativo fijado por el Gobierno (48,48 euros por MWh) mientras se culminaba la adaptación al nuevo mecanismo. La realidad fue más favorable y, a resultas de ello, las comercializadoras tuvieron que descontar de los recibos posteriores un importe total de 460 millones.

Eso va a hacer que la subida del tercer trimestre se note aún más en el bolsillo, aunque en sí misma no sea nada desdeñable, pues el 31% del mercado mayorista se traduce en un incremento del 11% para el ciudadano. Hay que tener en cuenta que el consumo es poco más de un tercio de la factura eléctrica, en la que pesan notablemente los llamados peajes de acceso (distribución, primas a las renovables, déficit de tarifa) y los impuestos.

El Ministerio de Industria ha expresado su confianza en que el precio de la luz permanezca estable en cómputo anual, pero no parece fácil conseguirlo. En 2013, el último trimestre fue muy malo, con el MWh por encima de los 52 euros y habría dificultades para compensar los buenos registros obtenidos entre enero y junio si ese precio se repitiera.