Público
Público

Al menos 7 muertos al este de Turquía tras el segundo seísmo

Numerosos sepultados en la provincia de Van, donde otro seísmo mató a 600 personas en octubre

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Un terremoto de magnitud 5,7 grados ha sacudido la provincia turca de Van, que ya había sido arrasada por otro seísmo de 7,2 grados el pasado mes. Entonces, murieron más de 600 personas.

En esta ocasión, hay al menos siete muertos aunque 18 edificios se vinieron abajo, por lo que se teme que el número de víctimas aumente. Por el momento se ha rescatado con vida a 25 personas.  Dos de los edificios eran hoteles y uno albergaba oficinas. Bajo los escombros, hay un gran número de personas sepultadas, según la televisión pública TRT.

En uno de los hoteles, podría haber unos 70 huéspedes sepultados, así como un microbús con pasajeros, aseguró el canal, que retransmitió en directo los efectos del terremoto en la ciudad: gente aterrorizada corriendo por las calles, ambulancias a toda velocidad con las sirenas ululando, la esperanza retratada en el rostro de un superviviente...

Varios expertos aseguraron a TRT que el terremoto, que tuvo lugar a las 21.23 horas (una hora menos en España) no fue una réplica del anterior, sino un nuevo seísmo, con el epicentro en la aldea de Edremit. El Servicio Geológico de Estados Unidos localizó el epicentro a 16 kilómetros al sur de Van (ciudad situada en el este de Turquía), a una profundidad de 4,8 kilómetros.

Los equipos de rescate luchan para encontrar con vida al mayor número de personas posible, con el pesaroso recuerdo del cruento seísmo del pasado 23 de octubre: además de los 601 muertos, 4.152 heridos y varios desaparecidos, miles de edificios fueron arrasados. Otros tantos tendrán que ser derruidos a partir de ahora porque resultaron ligera o gravemente dañados.

Las cámaras registraron el emocionante salvamento de un herido. No fue fácil: tras sentir el seísmo, los habitantes de Van salieron a las calles y se encontraron en medio de una total oscuridad. El apagón, cusado por un corte de electricidad, complicaba todavía más el rescate.