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Al menos once muertos en la represión policial de una manifestación en Guinea

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Al menos once personas murieron hoy cuando la policía de Guinea dispersó violentamente una manifestación de la oposición que protestaba contra una eventual candidatura en las elecciones presidenciales, convocadas en enero próximo, del jefe de la junta militar en el poder, el capitán Moussa Dadis Camara.

Según emisoras regionales de radio, los policías dispararon contra una muchedumbre calculada en varios miles de personas que acudieron a la manifestación organizada en un estadio de Conakry, la capital guineana, por las "fuerzas vivas" del país, incluyendo los partidos opositores, los sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

La emisora señaló que antes de abrir fuego con balas reales los efectivos policiales lanzaron granadas lacrimógenas y golpearon con bastones a los manifestantes, dejando heridos a decenas, entre ellos dos ex primeros ministros: Cellou Dalein Diallo y Sidya Touré, que fueron detenidos por la policía y conducidos a un cuartel militar.

Por su parte, corresponsales en Conakry de la radio privada senegalesa RFM citan versiones de que algunos de los manifestantes habrían atacado hoy una comisaría de la capital guineana y se llevaron varias armas, aunque ese extremo no ha sido confirmado oficialmente.

Las fuerzas de seguridad mantienen un cerco alrededor del estadio, mientras los enfrentamientos entre los manifestantes y los efectivos policiales se han extendido a varios barrios populares de la capital guineana.

Según fuentes oficiales, los manifestantes desoyeron una prohibición del Ministerio de Seguridad que ayer, domingo, anunció que todas las manifestaciones públicas están suspendidas en el país hasta el 3 de octubre próximo.

El sábado, el capitán Camara viajó a varias localidades del interior de Guinea, incluida la ciudad de Labe, principal feudo de la oposición, para "desafiar" a sus detractores.

Con la manifestación de hoy en la capital, la oposición pretendía "responder" al jefe de la junta militar gobernante, que aun no ha anunciado su candidatura, apoyada por varios partidos y diversas asociaciones que le consideran como "el mejor candidato para acabar con el mal gobierno, la corrupción y el tráfico de drogas".

La Junta que encabeza Camara se alzó con el poder en un golpe de Estado el 23 de diciembre de 2008, pocas horas después del fallecimiento del presidente Lansana Conte, que había ocupado el poder en Guinea durante 24 años.

El líder golpista, que se comprometió públicamente a asegurar la transición y organizar elecciones para devolver el poder a los civiles, dijo que no propugnaría personalmente su candidatura en las elecciones presidenciales, aunque puntualizó que sí lo podrían hacer "libremente" grupos o asociaciones favorables a su nominación.

Al mismo tiempo, Camara prometió que los demás miembros de la junta tampoco serían candidatos en las elecciones legislativas.

Las fuerzas vivas aseguran que no aceptarán de ninguna manera la candidatura de Camara y dudan de su capacidad para organizar unos comicios limpios y transparentes.

Según denunció en agosto Human Rights Watch, el régimen de Camara se ha caracterizado por "detenciones arbitrarias, restricciones a las actividades políticas y actos criminales por parte de los militares".