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La Alberca mantiene viva la tradición turrón artesanal, heredada de los árabes

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El municipio salmantino de La Alberca mantiene viva, desde sus tiempos árabes, la tradición de elaborar turrón casero, que durante todo el año se vende de manera ambulante en provincias como Ávila, Cáceres, Salamanca e, incluso, en Portugal.

El oficio de las turroneras tuvo su mayor auge a mediados del siglo XX, ya que se convirtió en una forma de vida, que consistía en elaborar el turrón a lo largo de todo el año y, posteriormente, salir a venderlo.

Si hace unos 50 años había en La Alberca alrededor de 25 turroneras, hoy tan sólo quedan dos, "aunque el futuro está asegurado, ya que mi hija tiene pensado seguir con el negocio", ha asegurado hoy a EFE una de las turroneras de La Alberca, Juana Mancebo Cereceda.

El mayor inconveniente se produjo hace una década, cuando la fabricación del turrón fue sometida a mayores controles y a un manejo más industrializado, "motivo por el que muchas turroneras abandonaron el oficio", ha añadido.

Para la fabricación del turrón de La Alberca "no se utilizan conservantes, únicamente productos naturales como la miel, azúcar, clara de huevo y las almendras".

El hecho de que en La Alberca, municipio ubicado en la Sierra de Francia, haya muchos apicultores garantiza a lo largo de todo el año la fabricación de este turrón.

Para su elaboración se calienta primero la miel y el azúcar en un caldero de cobre donde, posteriormente, se echa la clara de huevo.

"Es el proceso más importante y que requiere de la utilización de un palo con un aspa para mover bien la miel, el azúcar y la clara, con el fin de que quede bien elaborada la pasta del turrón", ha explicado.

Cuando ya se ha conseguido la pasta, se echan al caldero las almendras, momento en el que se da por finalizada la elaboración de este dulce.

En la actualidad, "este proceso a la antigua usanza se va perdiendo ya que para aumentar la producción hemos tenido que usar maquinaria que facilite el trabajo", ha dicho.

A diario, cada turronera puede fabricar una media de 45 kilos de turrón al día.

Para los albercanos, el éxito de su turrón radica en que ellos sólo utilizan miel, mientras que otros fabricantes la sustituyen por la glucosa, ya que es mucho más barata.

"Si queremos que el turrón quede más blando, utilizamos miel de romero y, por el contrario, si queremos que el color sea más oscuro, usamos miel de brezo o encina", según Mancebo.

Los puestos de las turroneras forman parte ya del Conjunto Histórico Artístico de La Alberca, el más antiguo de España, y donde los turistas pueden adquirir porciones de turrón o tarros de miel.

En estos días de Navidad, es típico ver a las turroneras con sus puestos ambulantes instalados en los soportales de la Plaza Mayor de Salamanca.

El gran auge turístico que vive este municipio salmantino, hace que las turroneras tengan garantizada la venta de toda su producción, a través de los puestos que instalan en el pueblo.

Es tal la popularidad de este turrón albercano que "no hace mucho tiempo he recibido la oferta de una cadena de Estados Unidos, que estaba dispuesta a comprarme el turrón, aunque, de momento, no hemos llegado a ningún acuerdo".