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El alcalde de Londres propone sustituir Heathrow por un nuevo aeropuerto

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El alcalde de Londres, Boris Johnson, ha propuesto clausurar en unos años el aeropuerto internacional de Londres y sustituirlo por uno totalmente nuevo en el estuario del Támesis.

El nuevo aeropuerto, que podría construirse con toda probabilidad en una isla artificial que se crearía junto a la de Sheppey, en el condado de Kent, tendría en principio cuatro pistas, pero podría ampliarse, según el dominical "The Sunday Times".

Los pasajeros serían transportados desde y hasta el centro de Londres en trenes de alta velocidad que tardarían 35 minutos en hacer el recorrido, y el equipaje se facturaría en la estación ferroviaria.

El nuevo aeropuerto estaría conectado con el túnel del canal de la Mancha también por ferrocarril, con lo que Bruselas quedaría a sólo hora y media en tren gracias a los trenes de vía rápida que utilizan ese túnel.

Los asesores del alcalde creen que el aeropuerto, inspirado en el de Hong Kong, tardaría seis años en construirse, lo que permitiría cerrar gradualmente tanto Heathrow como posiblemente también el de Gatwick.

El lugar que ahora ocupa el aeropuerto de Heathrow podría convertirse, según "The Sunday Times", en el equivalente de Sylicon Valley, con parques tecnológicos y viviendas.

Johnson cree que con el nuevo aeropuerto se resolvería los actuales problemas de congestión de Heathrow, por el que pasan 67 millones de pasajeros al año.

La idea gustará a los cientos de miles de residentes de Londres y sus alrededores que soportan diariamente el ruido de los aviones que aterrizan o despegan de Heathrow ya que los aviones comenzarían el descenso por el mar del Norte en lugar de sobrevolar toda una serie de áreas residenciales como ahora.

Pero, según el Times, seguramente será rechazada por su propietario, BAA, perteneciente al grupo español Ferrovial.

Según el periódico, los asesores del alcalde expusieron recientemente el proyecto a los responsables de Virgin Atlantic, la línea de vuelos transatlánticos de Richard Branson, que mostró interés en principio.

Virgin negó, sin embargo, esta semana estar dispuesta a apoyar financieramente el proyecto o a llevar su flota a un nuevo aeropuerto pues considera prioritaria la construcción de una nueva terminal en Heathrow para eliminar la actual congestión.

Pero, según informa el periódico, la ayuda para la construcción del nuevo aeropuerto podría venir de China.

La semana pasada, el vicealcalde de Pekín, Zhang Mao, dio a entender a su colega de Londres que estudiaría la posibilidad de invertir en proyectos de infraestructura en Londres, incluidas las instalaciones para los próximos Juegos Olímpicos de 2012.

Boris Johnson tratará con Zhang de la posible financiación de su proyecto de aeropuerto en el estuario del Támesis cuando el vicealcalde chino visite Londres, el mes próximo.

Se espera que el Gobierno británico decida a finales de año si autoriza o no la construcción de una tercera pista en Heathrow, a la que se oponen los residentes de las zonas próximas al aeropuerto así como las organizaciones ecologistas.