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Alcaraz pide su baja de la Asociación de Víctimas del Terrorismo

La nueva dirección de la AVT reprobó sus críticas y acusaciones a la viuda de Eduardo Puelles, última víctima de ETA

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El ex presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo entre los años 2004 y 2008, Francisco José Alcaraz, solicitó hoy su 'baja como socio de la AVT' mediante una carta enviada a dicha asociación. Según explicó a Europa Press, el motivo de su desvinculación es el 'trato vejatorio' que reciben los socios y la desatención a las víctimas del terrorismo.

Alcaraz descalificó a la viuda de Eduardo Puelles, última víctima de ETA, acusándola de caer en el lenguaje del entorno nacionalista y terrorista. Sus palabras fueron posteriormente censuradas por la propia dirección de la AVT, que aseguró que con sus palabras se descalificaba a sí mismo.

El siguiente paso del ex presidente fue pedir la baja y denunciar que su sucesor en la dirección de la AVT, Juan Antonio García Casquero, despidió a los trabajadores que tenían relación con la antigua dirección y provocó muchas dimisiones por 'irregularidades y ocultación'. 'La negativa por parte de los trabajadores a realizar cualquier gestión que no se ajuste a ley hace perder los nervios a la Junta Directiva', explicó en una carta.

'Al igual que durante los años que presidí la AVT, la rebelión cívica —lograr que los ciudadanos simpaticen con su causa— no se cansó de decir que España no se merecía un Gobierno que miente, ahora las víctimas del terrorismo no nos merecemos a un presidente que miente'. Tras la Asamblea anual del colectivo, celebrada el sábado pasado, Francisco José Alcaraz se dio cuenta de que 'es imposible llegar a un consenso con la junta directiva', en un acto que califica de 'vergüenza' por 'la falta de transparencia, libertad y manipulación'.

Denunció que estaba programada a las 9 de la mañana y no dio comienzo hasta las 12 para 'coartar la libertad de expresión', ya que había muchos temas que tratar, y además, destacó la 'falta de sensibilidad' de los organizadores, porque había escaleras para bajar al salón de la asamblea y a los baños, cuando en el colectivo hay personas con discapacidad física.

Desmintió la 'posible moción de censura' de la que asegura que se le ha acusado, ya que, si esa fuese su intención, 'la situación hubiese sido otra, con otro resultado', además recalcó que los únicos votos que llevaron él y su mujer fueron los suyos propios, cuando podrían haber intentado conseguir los de otros socios. También lamentó que ahora ya no tenga presencia en los medios de comunicación ni el respaldo de la sociedad por la 'deriva ideológica y reivindicativa' en la que se encuentra.

En el terreno económico, reprobó el déficit de más de 300.000 euros que reflejó la última auditoría legal, porque supone un desvío del gasto de 'aproximadamente un 30% del presupuesto de la AVT', cuando, durante su gestión, la asociación pasó de 'estar en quiebra' cuando llegó a, en 2007, tener las cuentas 'subsanadas en su totalidad'.