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Alemania presiona para que la UE sólo controle a los bancos más grandes

El ministro de Economía español espera que 'haya consenso' en el Ecofin sobre el supervisor bancario

MARÍA GONZÁLEZ

Los veintisiete ministros de Economía de la Unión Europea se vuelven a reunir este miércoles en Bruselas para debatir las últimas cuestiones sobre la unión bancaria. En este encuentro extraordinario intentarán concretar los puntos que faltan sobre el supervisor bancario para que pueda estar concretado el marco legislativo el 1 de enero del próximo año.

Este Ecofin se ha adelantado debido a la cumbre europea que se celebra este jueves y viernes en Bruselas, momento en el que se debe aprobar el órgano del supervisor bancario según el plazo acordado. Las diferencias de los estados miembros dificultaron la toma de decisiones en el anterior Ecofin y dejaron claro que cada país defendía sus intereses nacionales.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, ha asegurado a su entrada al edificio LEX que espera que en esta reunión se superen 'las dificultades' y que se consiga un acuerdo esta tarde. 'Nos estamos acercando bastante', ha dicho sobre los puntos pendientes por discutir y espera que 'haya consenso' en este encuentro, tras dudar si la reunión terminaría esta tarde o por la noche. De Guindos confía en que mañana el Consejo Europeo pueda 'refrendar' el supervisor bancario para cumplir con 'el mandato' que les encomendaron los jefes de Gobierno.

El primer punto pendiente es el tamaño de los bancos que estarán bajo la supervisión bancaria de este organismo. 'Hay que supervisar muchos bancos en Europa, queremos que se aplique cuanto antes', ha señalado De Guindos. En el anterior Ecofin no se consiguió un acuerdo porque Alemania se oponía tajantemente a que se controlaran sus cajas, entes muy poderosos en el país germano. En la anterior reunión, el ministro español aseguró que se realizaría una supervisión gradual empezando por los bancos con activos más grandes, desde 60.000 millones hasta 2.000.

Esta aplicación gradual no se corresponde con el último planteamiento de la presidencia chipriota que propone que el BCE supervisará únicamente a los bancos de la eurozona y de los países que se quieran unir cuando cuenten con más de 30.000 millones de euros en activos o suponga el 20% del PIB del estado miembro. La supervisión directa también se aplicará a los bancos que cuenten con tres filiales o más en los territorios participantes, según esta propuesta.

La presión de Alemania sobre el resto de estados podría ser un factor fundamental para evitar que los bancos pequeños sean supervisados, de modo que pueda salvaguardar y mantener el control de sus cajas.

De Guindos ha quitado peso a posibles retrasos que se den sobre esta decisión asegura que 'el mensaje importante' es que Europa tiene 'un plan' y ha continuado diciendo que 'seis meses antes o seis meses después es una cuestión menor'.

La gobernanza de este órgano de supervisión es el otro punto que falta por concretar, puesto que todavía existe desacuerdo sobre ello. El responsable español de Economía cree que cabe diferenciar las funciones del Banco Central Europeo (BCE) para que no se produzca una 'contaminación'. De Guindos entiende la preocupación de Londres y asume la separación entre la supervisión y la política monetaria. En el anterior Ecofin, Reino Unido planteó una votación de doble mayoría sobre el derecho de voto del organismo, para no quedarse fuera del órgano de control al no pertenecer a la zona euro. Sin embargo, los integrantes de la eurozona se negaron a este tipo de votación.

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