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El alfabeto sin límites de Ferrari

El Reina Sofía dedica una retrospectiva al artista argentino y a Mira Schendel, símbolos de la modernidad latinoamericana

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Su arma es la palabra. Porque las palabras les permitieron crear imágenes, más allá del sentido de sus letras. El argentino León Ferrari y la suiza afincada en Brasil hasta su muerte en 1988 Mira Schendel, que hasta el próximo 1 de marzo de 2010 exponen más de 200 de sus obras en el Museo Reino Sofía, usan un alfabeto que no tiene límites y su arte difícil de clasificar según los movimientos artísticos conocidos les convirtió en símbolos de la modernidad latinoamericana.

'En la obra de ambos, el lenguaje es el poder por el que se lucha. Este lenguaje tiene mucho que ver con la poesía, pero no es poesía. Está a caballo entre poesía y pintura, pero no es una cosa ni otra', explicó ayer Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, durante la presentación de la muestra. León Ferrari y Mira Schendel: el alfabeto enfurecido es la primera gran retrospectiva que se dedica en España a dos artistas que coincidieron en el tiempo, aunque no se conocieron.

La exposición reúne cerámicas, dibujos, esculturas, collages y pinturas que muestran la evolución artística de ambos, desde los años sesenta hasta los ochenta para Schendel y hasta el año pasado para Ferrari, quien a sus 89 años sigue trabajando cada mañana en su taller de Buenos Aires. La cuarta planta entera del museo presenta sus obras, pero en ningún momento las mezcla ni las enfrenta; sala tras sala, se pasa de la obra de Ferrari a la de Schendel.

El comisario de la exposición, Luis López Oramas, conservador de Arte Latinoamericano del Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA), insistió en que 'son artistas visuales que nunca abandonan el oficio del verbo: al contrario, lo erigieron en centro de su operación productora de imágenes, incluso las más despojadas y silenciosas'. Silenciosas, pero no inocentes. En todas las obras de Ferrari, el artista deja claro cuáles son sus opiniones políticas. Carta a un general es un conjunto de dibujos parecidos a letras, pero no lo son, y la misiva resulta ininteligible. 'Es difícil escribir una carta lógica a un general', dijo en su tiempo el artista.

'Es difícil escribir una carta lógica a un general'

El compromiso de Ferrari le llevó al exilio. Uno de sus trabajos más conocidos y polémicos es La civilización occidental y cristiana (1965), que representa un crucifijo atado a un avión militar estadounidense. Es una crítica abierta a la guerra de Vietnam. La dictadura militar en Argentina le obligó a dejar Buenos Aires en 1976 y a instalarse hasta 1991 en São Paulo, en Brasil.

El trabajo de Schendel no parte de la lucha, sino de la contemplación. Teóloga y filósofa de formación, Schendel 'huyó de la utopía occidental', en palabras de Borja-Villel, para también instalarse en São Paulo. Su familia, judía, fue perseguida por los nazis y ella consiguió huir. Como Ferrari, la artista suiza juega con las palabras, la forma de las letras, aunque con una evidente presencia de la religión. Schendel fue cercana a una orden dominica.

Ferrari y Schendel se pasaron a la escultura. El argentino abre una reflexión sobre las representaciones del planeta con alambres de cobre, mientras la suiza expresa lo efímero de la vida con hojas de papel blanco japonés. Ferrari y Schendel trabajaron en paralelo sin saberlo y esta exposición es un testimonio de ello. Sus ideas eran distintas, aunque al final les unió la ruptura con Dios. En los años ochenta, Ferrari realizó varios collages que culpan a la Iglesia de los grandes dramas del mundo y la suiza critica los textos sagrados a través de representaciones fálicas.

La fuerza de la palabra en una imagen lo resume una fotografía de Ferrari: el cuerpo de una mujer desnuda con un texto en braille.