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Alguersuari, el décimo piloto español en competir en el mundial de Fórmula Uno

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El barcelonés Jaime Alguersuari, que ha sido confirmado hoy como piloto titular del equipo Toro Rosso para el Gran Premio de Hungría en sustitución del francés Sebastien Bourdais, será el décimo piloto español en competir en el campeonato del mundo de Fórmula Uno, desde su creación en 1950.

Si cuatro debutaron con la escudería italiana Minardi: Adrián Campos, Luis Pérez-Sala, Marc Gené y Fernando Alonso; Jaime Alguersuari lo hará en la escudería que nació de las cenizas de esta, Toro-Rosso en 2006 y que conserva la sede en la localidad italiana de Faenza.

Desde que Fernando Alonso, doble campeón del mundo, debutara en 2001 al volante de un Minardi-Ford, ningún otro piloto español había accedido a la máxima categoría del automovilismo. El que más cerca estuvo fue el vallisoletano Roldán Rodríguez, pero el equipo Force India se echó atrás hace dos años.

Si Alonso fue el cuarto español en debutar en Fórmula Uno con Minardi, ya que el valenciano Adrián Campos, que en esa época era su representante, fue el primero en hacerlo en 1987 y en la siguiente temporada la escudería italiana comenzaría con un equipo español al unirse al piloto de Alzira el barcelonés Luis Pérez Sala.

Adrián Campos, no tuvo suerte en su experiencia en la Fórmula Uno y en sus diecisiete carreras disputadas no logró sumar punto alguno, y fue sustituido a mitad de la temporada de 1988 por el italiano Pierluigi Martini.

Luis Pérez Sala, también al volante de un Minardi, debutó en 1988 y terminó en vigésima sexta posición en el campeonato del mundo, gracias al punto conseguido en el Gran Premio de Gran Bretaña.

Al final de 1989 Pérez Sala ponía punto final a su aventura en la Fórmula Uno, después de haber disputado veintiséis Grandes Premios.

Francisco Godia, barcelonés, fue el primer español en competir en el Mundial de Fórmula Uno. Debutó en 1951, un año después de la creación del campeonato, y lo hizo en el Gran Premio de España, en el que el argentino Juan Manuel Fangio (Alfa Romeo 159) consiguió su primer título mundial en el circuito de Pedralbes.

Al volante de un Maserati 4CLT/48 Godia se clasificó en decimoséptima posición en la formación de salida y finalizó la carrera en décimo lugar, en su primera participación en la categoría.

Después de otra aparición en el Gran Premio de España de 1954 (Pedralbes), no fue hasta 1956 cuando con un trato de piloto semioficial por parte de la fábrica italiana Maserati, hizo su temporada más completa al finalizar en séptima posición en el Mundial, al haber finalizado en cuarta posición en los Grandes Premios de Alemania (Nurburgring) e Italia (Monza).

Tras competir sin éxito en 1957, la temporada siguiente Francisco Godia abandonaba la Fórmula Uno después de haber disputado el Gran Premio de Francia en el circuito de Reims, después de trece carreras en los cinco años en la categoría.

Alfonso de Portago tan solo tuvo la oportunidad de disputar cinco Grandes Premios como piloto oficial de Ferrari. Debutó en 1956 en el Gran Premio de Francia al volante de un D50 y su primera experiencia se saldó con un abandono por problemas en el cambio cuando era cuarto.

Su mejor actuación fue en el circuito de Nurburgring, en el Gran Premio de Alemania, pero cuando marchaba en tercera posición, tras Juan Manuel Fangio (Ferrari D50) y el británico Sterling Moss (Maserati 250 F), tuvo que ceder su coche al británico Peter Collins, que acabaría retirándose tras una salida de pista.

Al final de la primera temporada De Portago sería decimoquinto, tras conseguir 3 puntos del segundo puesto conseguido con Peter Collins en el G.P. de Gran Bretaña.

En 1957 tan sólo disputaría el Gran Premio de Argentina, en el que finalizó en quinta posición sumando un punto para el Mundial, en el que terminaría vigésimo. El 12 de mayo de ese año Alfonso de Portago fallecía junto con su compañero de equipo, el británico Eddie Nelson al salirse su Ferrari de la carretera por un pinchazo, cuando estaban a punto de ganar las Mil Millas de Brescia.

Hasta 1971 no volvería España a tener un representante en la Fórmula Uno, con el catalán Alex Soler Roig. En ese año, al volante de un March 711 Ford, debutó en el Gran Premio de Suráfrica.

Sus tres participaciones restantes, España, Holanda y Francia, se saldaron todas con una retirada, así como en los dos Grandes Premios que disputó en 1972 al volante de un BRM P160B, Argentina y España.

Entre 1976 y 1978, el madrileño Emilio de Villota, al volante de un McLaren M23 Ford, sería el encargado de representar a España en el Mundial de Fórmula Uno.

Se clasificó para disputar dos Grandes Premios y en otras siete ocasiones falló en el intento. En el Gran Premio de España de 1977 Emilio de Villota finalizaba en decimotercera posición y en el de Austria lo hacía en decimoséptima.

Pedro Martínez de la Rosa y Marc Gené debutaron en el Mundial en 1999 y el primero, al volante de un Arrows, logró sumar su primer punto, algo que tan solo cinco pilotos lo habían logrado en los últimos veinte años, y terminaba en decimoséptima posición en el mundial, empatado con Gené, tercer piloto debutante con Minardi, que en el Gran Premio de Europa disputado en el circuito de Nurburgring, lograba también sumar un punto.