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Alicia Alonso dice que los clásicos hay que cuidarlos y "quitarles el polvo del tiempo"

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La directora del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, cree que la danza evoluciona continuamente y defiende que las grandes obras clásicas "hay que cuidarlas, retocarlas y quitarles el polvo del tiempo" pero sin perder de vista el estilo y las ideas de los coreógrafos que las crearon.

Dos de esas obras maestras revisadas por Alonso llegan este fin de semana al Palacio de Festivales de Santander, donde hoy se pondrá en escena "Giselle" y mañana, "El lago de los cisnes".

El Ballet de Cuba es, según su directora, una compañía "grande, fuerte, con experiencia", a pesar de la juventud de la mayor parte de sus bailarines, y con un estilo propio que la diferencia de cualquier otra escuela de danza del mundo.

"Hay otros que bailan más a tierra, pero nosotros somos muy aéreos", ha dicho a los periodistas, Alicia Alonso, quien considera que esa forma de entender la danza tiene mucho que ver con la herencia del folclore cubano. "Somos diferentes, nuestros cantantes son diferentes y nuestra música es diferente", ha apostillado.

Eso no significa, ha aclarado, que un bailarín que venga de fuera no pueda "captar" esa manera de trabajar, aunque, para conseguirlo, ha advertido, tiene que "meterse de lleno en la escuela o en la compañía".

De hecho, el Ballet Nacional de Cuba ha formado a bailarines que ahora actúan "por todo el planeta", sobre todo hombres, que "escasean en el mundo del ballet" porque ese es, en su opinión, un trabajo duro que exige ser al mismo tiempo "un atleta de alta potencia y un artista".

Alicia Alonso sigue, a sus 88 años, al frente de la compañía que ella misma fundó, con su nombre, en La Habana en 1948, una época en la que compaginó su actividad en su propia agrupación con sus actuaciones en el American Ballet Theatre y los Ballets Rusos de Montecarlo.

Ya en los comienzos de la compañía decidió crear una escuela, que desde entonces ha estado unida al ballet, que en 1959 pasó a convertirse en Nacional de Cuba.

Para la coreógrafa cubana, que, entre otros títulos, tiene en su currículo el de Heroína Nacional del Trabajo, la danza, como el ser humano, están evolucionando constantemente y hoy en día se baila "con más técnica, con más fuerza y con más riqueza en los movimientos".

Los grandes títulos del repertorio han ido pasando de generación en generación durante décadas, cuando además no había vídeos que ilustrasen cómo eran en realidad, ha señalado la directora de la compañía habanera, quien, antes de afrontar una nueva versión, se mete "de lleno a estudiar el pasado".

Las versiones de Alicia Alonso se traducen en "detalles" que se incorporan a las coreografías de los grandes autores para trasladarlas "a la lógica de bailar hoy en día" pero siempre ha tratado de mantener "lo que quería el coreógrafo original".

Y para ilustrarlo, comenta que en su ballet Gillese cose y ya no utiliza la rueca porque nadie entendería sus movimientos. "Y no sé lo que saldrá en el futuro, lo que pondrán dentro de doscientos años".

Las dos actuaciones del Ballet Nacional de Cuba en Santander forman parte de la nueva gira europea de la compañía, que empezó en Madrid, con once funciones de "El lago de los cisnes".

La gira continuará este mes por teatros de Granada, Bilbao, Pamplona y Alcázar de San Juan y finalizará en noviembre en Italia, en el Teatro Carlo Fenice de Génova, donde la compañía pondrá en escena "Don Quijote".