Publicado: 28.11.2013 07:00 |Actualizado: 28.11.2013 07:00

'Almost Human', cuando robots y humanos comparten coche patrulla

AXN estrena este jueves en España 'Almost Human', producida por J.J. Abrams. Una serie de ciencia ficción ambientada en un futuro cercano que recuerda a ‘Blade Runner' y ‘Desafío Total' en la que human

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Los amantes de la ciencia ficción se hallan ávidos de una serie que sirva para cubrir el inmenso vacío que dejó Fringe tras su cierre a principios de año. Ha habido otras después de la creada por J.J. Abrams en pleno revuelo por Perdidos, pero ninguna a la altura. Almost Human podría ser su heredera. Dependerá de si J.H. Wyman, el creador, y el propio Abrams, quien ejerce de productor y que ha compuesto el tema principal, encuentran la manera de dotar a la serie protagonizada por Karl Urban de ese universo tan personal y propio con el que contaba Fringe. Ambos ya trabajaron juntos en aquella historia de universos paralelos y viajes en el tiempo que cautivo, no sin dificultad, a los aficionados al género. Como en Fringe, en Almost Human los protagonistas son parte de las fuerzas de seguridad de la ciudad. Un cuerpo de policía mixto en el que las parejas se componen, por ley, de un humano y un robot.

¿Otra serie de policías? Sí, y no. Efectivamente, la ficción que este jueves (a partir de las 22.15 horas) estrena AXN en España y que en EEUU ya ha emitido su tercer episodio es una serie de policías y como tal cuenta con casos que resolver y muchos de los ingredientes propios del género. Léase, por ejemplo, el policía díscolo, al que le gusta ir por libre y que piensa que las normas no se hicieron para él. La diferencia, y ahí radica el interés, está en el componente robótico y en esa ambientación caleidoscópica que por momentos recuerda a Blande Runner, a ratos a Desafío Total y, en ocasiones, a I.A. Entre luces de neón, mercado negro electrónico y una tecnología puntera al servicio del crimen, la historia no deja de ser la de dos compañeros en busca de su propia identidad.

Almost Human arranca en 2049. Un futuro cercano y reconocible en el que lo que ocurre no parece tan difícil de convertirse en realidad. John Kennex (Karl Urban) es el único agente superviviente de una emboscada que le costó numerosas bajas en su equipo y una pierna. Después de casi año y medio en coma, despierta con un sinfín de problemas emocionales y psicológicos, una extremidad sintética que rechaza y un vacío en la memoria que le impide saber qué ocurrió realmente aquel día. Cuando vuelve en sí sólo hay dos cosas que tiene claras: que encontrará a quién les tendió la emboscada y que odia a los robots -culpa a uno de ellos de haber abandonado a su compañero malherido-.

Reincorporado al cuerpo, no le queda otra que acatar las normas y afrontar el hecho de que tendrá que compartir sus patrullas y casos con un sintético (como llaman a los policías robot). Máquinas tremendamente efectivas pero si pizca de empatía. Su nuevo compañero cortocircuita en un ataque de rebeldía de Kennex y le asignan otro de una hornada descartada por considerarla defectuosa. Se trata de un DNR, un androide al que dotaron de alma sintética que se parece más a los humanos de lo que les gusta reconocer a estos. Así entra en acción la otra mitad de Almost Human, Dorian, al que interpreta Michael Ealy. Dorian es un ejemplar de una serie creada para sentir que reivindica su capacidad para hacerlo. Tiene alguna que otra tara y por eso podría encajar bien con Kennex.

El piloto es la presentación del mundo Almost Human, que se irá descubriendo en cada capítulo. En el segundo, por ejemplo, el caso que deben resolver Kennex y Dorian tiene que ver con señoritas de compañía robóticas. ¿Hasta dónde puede llegar la tecnología? Está parece estar al servicio del crimen y no de la policía, siempre un paso por detrás. El primer episodio es la tarjeta de presentación de ese universo futurista y caleidoscópico ya descrito y, por supuesto, la de los personajes. Un hombre y un robot que pese a lo que pueda parecer, tienen mucho en común. Y, con un planteamiento así, surgen, inevitablemente, las preguntas trascendentales. ¿Qué es la humanidad? ¿Puede un robot tener alma? ¿Quién es más humano de los dos?

Sólo cabe esperar, por el bien de la serie, que los guionistas no caigan en los tópicos del género policíaco olvidando esa parte de ciencia ficción que tanto atrae en un primer vistazo. Ni eso, ni el componente de diversión con el que cuenta merced a un personaje, el de Kennex, que le va como anillo al dedo al ‘cascarrabias' Karl Urban.