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Altercados en Roma entre manifestantes y policía derivan en batalla campal

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La Policía y los manifestantes que protestan contra el Gobierno de Silvio Berlusconi protagonizaron hoy duros enfrentamientos ante el Senado, las plazas Venecia y del Popolo y en la céntrica vía del Corso, donde los violentos "Bloques Negros" (Black Block) levantaron barricadas y desataron una batalla campal.

Medio centenar de agentes, según el ministro de Defensa, Ignazio La Russa, resultaron heridos, así como más de 50 manifestantes, según fuentes del servicio de urgencias sanitarias 118, e incluso un periodista de la agencia AGI que cubría los acontecimientos.

Según la empresa municipal de Medio Ambiente de Roma, los daños causados al mobiliario urbano superan el medio millón de euros.

Desde primeras horas de la mañana estudiantes que protestaban contra la reforma universitaria aprobada por el Gobierno, parados, damnificados del terremoto de 2009 e L'Aquila y napolitanos que protestan por las basuras en la región sureña recorrieron el centro de la ciudad, con el objetivo de hacerlo ante el Parlamento y la sede del Ejecutivo.

A los manifestantes se unieron, según fuentes policiales y la prensa, grupos violentos del Black Block, de tendencia anarquista, que ya han protagonizado numerosos incidentes en otras manifestaciones, como la del G-8 de Génova de 2001, en la que murió un activista antiglobalizacón.

Los palacios Madama, sede del Senado; Montecitorio, de la Cámara de Diputados, Chigi, de la presidencia del Gobierno, y Grazioli, la casa de Berlusconi, todos en el centro de Roma, fueron blindados con furgones de la policía, para evitar el acceso de los manifestantes, que no obstante intentaron llegar hasta ellos.

Los agentes cargaron duramente contra varios centenares de estudiantes que intentaron atravesar el cordón policial instalado en torno al Senado, después de que éstos lanzaran piedras, petardos, botes de humo y pintura contra la sede de la cámara alta.

Varios estudiantes resultaron heridos y numerosos fueron retenidos por los agentes, según denunciaron.

Además, se produjeron encontronazos entre agentes de policía y periodistas que pretendían acceder a la zona para grabar los altercados.

Tras la carga policial, los manifestantes se dispersaron por las zonas aledañas al Senado, entre ellas la Plaza Navona y el Panteón, mientras que en la Cámara Alta se cerraron todas las puertas y se invitó a los senadores a no salir a la calle.

Todos los puestos de Navidad que durante esta fecha se instalan en la plaza Navona cerraron ante los enfrentamientos.

También en las inmediaciones del palacio de Montecitorio, en la plaza Venecia -el corazón de Roma- y en los alrededores de Palacio Grazzoli se produjeron altercados, al lanzar los manifestantes piedras, vallas, y otros objetos contra los edificios.

Los altercados se registraron mientras el Senado y la Cámara de Diputados votaban, respectivamente, la confianza y las dos mociones de censura contra Berlusconi, que salió airoso de las mismas.

Los manifestantes se retiraron hacia Plaza del Popolo, donde los grupos del Bloque Negro arrojaron contra la policía contenedores de basura, piedras, barras de hierro, mesitas de los bares de la zona, bicicletas, etc.

Desde la plaza del Popolo avanzaron por Vía del Corso y adyacentes hacia la presidencia del Gobierno. Los violentos levantaron barricadas en mitad de la conocida arteria de tiendas de modas de la ciudad, donde quemaron contenedores y una furgoneta de la policía, y rompieron cristaleras.

Los manifestantes llegaron incluso a invadir la sede de Protección Civil, sin que se produjeran heridos.

El alcalde de Roma, Gianni Alemanno, que se personó en plaza del Popolo, donde fue abucheado por numerosas personas, afirmó que la Ciudad Eterna ha sido "ofendida por la violencia como no ocurría desde hacia muchos años" y aseguró que es "una vergüenza" lo ocurrido.

Además de Roma, también se registraron manifestaciones contra el Gobierno de Berlusconi en Milán, Turín, Palermo, Catania, Cagliari y Bari.

Varios centenares de jóvenes invadieron las pistas del aeropuerto de Palermo y paralizaron durante varias horas el puerto de la ciudad siciliana y en Milán irrumpieron en la Bolsa de valores, lanzando octavillas contra los inversores a los que acusaron de "ladrones y mafiosos".