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El alto el fuego se mantiene en el este del Congo, según ACNUR

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El alto el fuego entre los rebeldes tutsis y las tropas gubernamentales se mantiene hoy en el este de la República Democrática del Congo (RDC), después de tres meses de combates que han llevado a más de 250.000 personas a abandonar sus hogares por miedo a la violencia en la región.

Según dijo hoy a Efe un representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el campo de desplazados de Kivati, 14 kilómetros al norte de Goma, la capital de Kivu Norte, la tregua se mantiene y están abiertos los corredores humanitarios para llevar ayuda a los desplazados.

La mejora de la situación en los últimos días, después de que los rebeldes del Consejo Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) retirasen sus líneas en dos frentes, ha mejorado en Kivu Norte, por lo que la ACNUR está reconsiderando su decisión de trasladar a los entre 50.000 y 65.000 desplazados de Kibati a un lugar más seguro.

La pasada semana, la ACNUR anunció que, debido al peligro en los campos de Kibati, situados a 600 metros del frente de guerra entre rebeldes y tropas gubernamentales, los desplazados serían trasladados a otro emplazamiento 15 kilómetros al este, también muy cerca de Goma.

Sin embargo, hoy, la ACNUR había hecho una consulta a los desplazados, muchos de los cuales son de aldeas cercanas a Kibati, que acuden por las noches o temporalmente cuando la violencia arrecia en sus zonas, para saber si desean trasladarse.

Los dos campos de Kibati reciben muchas entradas y salidas, la población no es permanente y la cifra varía cada día, por lo que el traslado supondría un problema para muchos de los desplazados, cuyo número se ha incrementado desde agosto pasado, y en especial en este mes de noviembre, por los combates en Kivu Norte, explicó el responsable de ACNUR.

La situación en Kivati obligó incluso a desalojar las escuelas de los campos para acoger a más desplazados, por lo que los niños allí refugiados, de los que no hay un censo preciso, según el representante de ACNUR, se encuentran sin escolarizar.

Las organizaciones humanitarias también intentan en Kivati controlar los problemas sanitarios, en especial los casos de cólera e infecciones gastrointestinales, mediante medidas de higiene y el reparto de agua y jabón, aunque en el primero de los dos campos tienen hospitalizadas a 20 personas con síntomas de cólera.

Los 250.000 civiles desplazados de los últimos meses se han unido a cerca de un millón que ya había previamente en Kivu Norte, una zona donde la violencia impera desde hace más de diez años.