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Amplia demanda de deuda española

El Tesoro coloca 3.311 millones de euros, el máximo previsto, aunque el interés sube al nivel más alto desde 1997.

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La emisión de deuda pública que el Tesoro español celebró ayer sirvió para cumplir el objetivo que del Gobierno: demostrar que, a pesar de las turbulencias de los mercados, España tiene capacidad de financiación.

El Tesoro fue capaz de colocar casi la totalidad de la cuantía fijada previamente. Adjudicó 3.311 millones de euros, de un máximo de 3.500, en bonos a tres años y en la reapertura de una línea de obligaciones con vencimiento en 2015. Fueron muchos los demandantes se que quedaron con ganas de títulos españoles, ya que las peticiones de ayer superaron los 7.380 millones.

“Teniendo en cuenta que estamos en pleno mes de vacaciones y las fuertes tensiones, aunque la demanda ha sido ligeramente inferior a la que hubo en la anterior emisión, se ha valorado muy positivamente por los mercados”, asegura Miguel Arregui, experto en Renta Fija, de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Ese fue también el análisis del Gobierno. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, en una entrevista en la Cadena Ser, destacó que “el resultado de la subasta pone de manifiesto que sigue habiendo en los mercados interés por la deuda española. El nivel de demanda que se ha producido es una buenísima señal. Si a eso añadimos que el 60% de las peticiones ha venido de fuera, es otra señal de que sigue siendo bien valorada”.

Pero el acoso que al que ha sido sometido el mercado secundario de deuda pública español durante los últimos días ha pasado una costosa factura a las arcas españolas. El tipo de interés al que se adjudicaron los bonos a tres años ascendió hasta el 4,90%, el más alto desde 1997, frente al 4,32% que se fijó en la anterior subasta de similares características el pasado 7 de julio (en ese momento el diferencial de la deuda pública española estaba en los 265 puntos y ayer cerró en 398 puntos, aunque volvió a superar los 400 puntos como otros días de esta semana).

Salgado restó importancia al aumento de los intereses. “El coste medio de la deuda española está ahora en el 3,9%, todavía cerca del mínimo histórico del 3,53% que teníamos en 2009. Tenemos un nivel de deuda sobre el PIB relativamente bajo, una duración media bastante larga, lo que da estabilidad y confianza, y con un coste medio perfectamente asumible”, aseguró. En cualquier caso, la vicepresidenta también confía en que las nuevas reformas que el Gobierno prevé anunciar el próximo 19 de agosto sirvan para generar mayor confianza en la economía española y frenen el acoso sobre la deuda.

Ayer, ese halo de confianza que generó la emisión fue efímero. El diferencial del bono español a 10 años frente al alemán en el mercado secundario se redujo, pero esa recuperación se esfumó tras la pésima intervención del BCE, que desató el pánico en los mercados y una huida de todos los activos al refugio de los bonos alemanes, lo que disparó el diferencial español.

Al pánico general contribuyó también un error de comunicación del Tesoro español, al anunciar, aparentemente por sorpresa, que suspendía una segunda subasta de obligaciones de este mes, prevista para el 18 de agosto.

La noticia se repicó por todo el mundo, unida a un rumor similar por parte de Italia. La realidad, en el caso Español, es que esa información era conocida desde mediados de julio y además, coincide con la práctica habitual del Tesoro desde que se desató la crisis, ya que desde 2009 no ha celebrado la segunda subasta de obligaciones de agosto para evitar la volatilidad que provoca el escaso volumen de dinero en el mercado. En cualquier caso, el Tesoro mantiene una emisión de letras a tres y seis meses prevista para el 28 de este mes.