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Ana Torrent, veinticinco años después de "El espíritu de la Colmena"

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Han pasado 25 años desde que Ana Torrent se pusiera por primera vez delante de una cámara; fue a los seis y de la mano de Víctor Erice en "El espíritu de la colmena", la cinta con la que inició una larga y discreta carrera durante la que ha visto como el cine pasaba de ser "un acto social a algo comercial".

Irregular en su trayectoria como actriz, Torrent se presenta esta semana como la mismísima reina Catalina de Aragón en "Las hermanas Bolena", de Justin Chadwick, donde Scarlett Johansson y Natalie Portman -María y Ana Bolena- intentan arrebatarle el amor de su esposo, Enrique VIII -Eric Bana-.

Poco dada a prodigarse ante los medios de comunicación, según ella misma reconoce, la actriz madrileña hacía una excepción esta semana para defender "la primera gran producción de este tipo" en la que participa y en la que pone el único acento español del reparto.

Un acento que, sin embargo, tiene muy superado porque Torrent lleva más de veinte años viviendo a caballo entre Nueva York y Madrid.

Allí consiguió encontrar "distancia y tiempo" cuando con 21 años las dudas le invadieron hasta el punto, asegura la actriz, "de no tener claro, siquiera, si quería seguir haciendo cine".

"No siento que me haya perdido nada -explica sobre sus comienzos- porque mis padres escogían mucho mis papeles para que pudiera hacer una vida normal pero, con trece o catorce años, recuerdo que no me divertía cuando iba a las fiestas porque la gente me rodeaba y no sabía qué esperaban de mí, cómo comportarme".

Tiempo después de que su enigmática mirada conmocionara al público en aquel "Espíritu de la colmena" del que se cumplen 25 años, Ana Torrent cuestiona si volverá a presentarse en su vida un papel con similares características, esas que hicieron inolvidable aquella cinta y por la que consiguió el Fotogramas de Plata en 1974.

Torrent comenta que por aquel primer trabajo ni siquiera cobró, porque su padre, poco ducho en el mundillo del cine, tan sólo aceptó a cambio "un día de compras en El Corte Inglés para todos los hermanos", explica entre risas.

"Ahora el cine es muy distinto a cuando era pequeña -concluye la actriz-, antes se entendía como un acto social, el modo que el autor tenía de expresarse y no algo tan comercial, pendiente siempre de la taquilla".

Redescubierta por Amenábar en "Tesis" (1996), Ana Torrent asume haberse trazado una trayectoria de idas y venidas fruto de "una mezcla de decisión propia y de ofertas" porque, según dice, le gusta "elegir bien los papeles para no hacer cualquier cosa".

"No me gustan las fiestas ni los estrenos, y quizá he sido tonta por no saber aprovecharlo, pero cuando termino de rodar lo único que quiero es irme a Nueva York y leer, pasear...", reconoce la actriz.

Con "No-do", de Elio Quiroga, y "Fabian road", de Jaime de Armiñán, aún pendientes de estrenar, Ana Torrent disfruta desde hace unos meses de un largo descanso hasta que dé a luz a su primera hija.

"Si ya desaparecía antes, ahora con la niña no sé...", bromea la actriz sobre su próxima maternidad, de la que confiesa que no le gustaría que su hija siguiera sus pasos "porque si este mundo ya es duro para un adulto, a un niño le cambia totalmente la infancia", dice.