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ANALISIS-El mundo despierta al hambre de Africa ¿otra vez tarde?

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Por Mark John y George Fominyen

En un desastre a cámara lenta auguradohace meses por agencias humanitarias, la región africana delSahel se dirige hacia una crisis alimentaria que el mundo tienesólo semanas para evitar.

Incluso si se promete ahora mismo más ayuda, los obstáculospara acudir en auxilio de las comunidades más vulnerables yremotas del planeta suponen que cientos de miles de niños enNíger y Chad se enfrentan ya a un hambre que pone en riesgo susvidas.

"El problema es que ya vamos demasiado tarde. Si consigueslos fondos hoy, no consigues la comida en el país hasta dentrode dos o tres meses", dijo Malik Allaouna, director regional deemergencias para Save the Children en Africa Occidental yCentral.

Este es el inicio de la "temporada de sequía", la batallaanual por sobrevivir que va desde el final de las existenciasalimentarias de un año al inicio de una nueva cosecha. Durantemilenios fue la plaga de la mayoría de la humanidad, pero ahoraes principalmente la reserva de millones de africanos.

La falta de lluvias del año pasado en el cinturón delSahel, que va desde el sur del Sáhara en Mauritania a Sudán,significa que el costo humano esta temporada podría ser tanalto como en el 2005, cuando imágenes de televisión de niñosfamélicos sacaron al mundo de la inercia, pero demasiadotarde.

Aunque no se estableció un balance final de muertos, UNICEFconsideró en el punto más alto de la crisis del 2005 que elhambre y la desnutrición amenazaban la vida de 3,6 millones depersonas sólo en Níger.

SOMBRIOS RECORDATORIOS

Desde alrededor de octubre del año pasado, señalesreveladoras tanto del desastre inminente como de la falta deadecuación de la respuesta humanitaria hasta ahora son sombríosrecordatorios de los acontecimientos de hace cinco años.

La escasez de productos básicos en los mercados ha colocadoalgunos precios fuera del alcance de millones de hogares queviven con menos de un dólar al día.

En Chad, un saco de 100 kilos de maíz ha duplicado suprecio a 22.000 francos CFA (41 dólares) y también han subidolos precios del arroz, el sorgo y el mijo en la región.

Los colegios de algunos pueblos situados en las zonas másafectadas han cerrado, ya que las familias emigran a la ciudaden busca de comida. Los precios del ganado han caído en picada,al vender los ganaderos sus animales como último recurso paracomprar comida para sus familias.

Pero pese al hecho de que Naciones Unidas y otrasorganizaciones estiman ahora que 10 millones de personas estánen peligro, la respuesta de los donantes -muchos de los cualesya han escarbado en sus bolsillos este año por el terremoto deHaití- ha sido lenta.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de AsuntosHumanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés) dijo que sólo el57 por ciento de la petición de emergencia para Níger de 191millones de dólares se había cubierto a mediados de junio.

Al Programa Mundial Alimentario le sigue faltando unatercera parte de su petición de 65 millones de dólares paraChad.

"Los fondos son generalmente demasiado escasos parapermitir una pronta distribución de ayuda", dijo Bruno Jochum,director de operaciones de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF)sobre los suministros de comida que en algunos casos noempezarán hasta el próximo mes.

UNICEF ya espera tratar a 859.000 niños menores de cincoaños en Sahel esta temporada por malnutrición severa, el puntoen el que un niño se enfrenta a un riesgo cada vez mayor deenfermedad o muerte.

Si la situación en Níger es mala, muchos creen que podríaser aún peor en Chad, que tiene menos agencias sobre el terrenoy donde los suministros alimentarios de emergencia puedentardar hasta cinco meses en llegar vía Libia y el Sáhara odesde Camerún en el sur.