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Ancira publica por primera vez en castellano la correspondencia de Tolstoi

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La filóloga mexicana Selma Ancira ha completado la trilogía de material autobiográfico de Tolstoi con un volumen antológico de su correspondencia traducido por primera vez al castellano, en el que aparece "el Tostoi más íntimo".

En una entrevista concedida a Efe, Ancira, que vive en Barcelona desde 1988, ha asegurado que "aunque ya existen otras traducciones de la correspondencia en inglés o francés, ésta es la primera que incluye los fragmentos 'ininteligibles' del manuscrito original".

La "Correspondencia" de Tolstoi (Editorial Acantilado) completa la trilogía que la propia Ancira inicio con dos volúmenes dedicados a los diarios del autor de "Guerra y Paz".

Ancira pudo viajar durante meses por Rusia con una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México, donde consultó los 45 volúmenes que ocupan diarios (13) y cartas (32) de los 90 tomos que componen las obras completas que se publicaron en ruso entre 1928 y 1958.

La editora de la obra hizo una selección de las cartas "porque se repetían los temas o los destinatarios" e incluso tuvo acceso a la denominada "habitación de acero", una "especie de cámara acorazada en el corazón del Museo Estatal de Tolstoi en Moscú, donde se conservan todos los manuscritos originales del escritor ruso, incluidos las siete versiones de 'Guerra y Paz'".

En esa 'cueva' tolstoiana, Ancira pudo consultar las cartas manuscritas en las que, con la ayuda de una especialista en la caligrafía de Tolstoi, ha podido "descifrar todas las palabras y frases que hasta ahora constaban en los libros como ininteligibles".

La correspondencia es variada: "hay cartas de amor que escribió a Valeria Arsénieva y más tarde a su esposa Sofía Bers; otras que hablan de sus viajes por Europa, de su experiencia en la guerra de Crimea como voluntario; de sus inquietudes pedagógicas; y de los grandes momentos que vivió antes y después de publicarse sus dos obras cumbres, 'Guerra y Paz' y 'Ana Karenina'".

Las cartas, según Ancira, muestran "la evolución de Tolstoi desde un joven mujeriego, cazador, alcohólico y fumador, al que se transforma en una especie de ecologista y comunista 'avant la lettre', que en su madurez se hace vegetariano, renuncia a los derechos de autor de sus obras y reparte sus tierras en Yásnaia Poliana entre los campesinos".

Resultan significativas las cartas con su mujer, que, en contra de lo que muchos han dicho, "no era una bruja": "En el epistolario se puede seguir el primer amor y la evolución de la relación marital hasta que la convivencia se convierte en un infierno para Tolstoi", pero las cartas de ella, advierte, "demuestran que en muchos momentos se encuentra sola educando a 13 hijos".

Hay correspondencia también con escritores coetáneos como Rilke, Romain Rolland, Bernard Shaw o Máxim Gorki, con Gandhi y con Turguéniev, con quien mantuvo una tormentosa amistad en la que no faltaron rupturas, retos a duelo, 17 años de ignorancia mutua, reconciliaciones y al final de la vida de éste último una anécdota conmovedora: "Turguéniev escribe en el lecho de muerte una carta a Tolstoi en la que le pide que vuelva a la literatura".

Tras la publicación de "Guerra y Paz" y "Ana Karenina", Tolstoi entró, en palabras de Ancira, en una etapa "mística", en la que "se avergonzaba de su obra literaria y centró su preocupación en cuestiones religiosas, filosóficas y pedagógicas".

La preocupación social de Tolstoi aflora en misivas como la que envía al zar Nicolás II en la que le pide que indulte a los autores del asesinato de su antecesor".

Como ya hizo en los "Diarios", Ancira ha respetado ahora "el estilo poco pulido del texto, las constantes repeticiones de una misma palabra e incluso pequeñas inexactitudes de vocabulario" y "evidentemente, no seguí la práctica soviética de suprimir las palabras vulgares u obscenas y sustituirlas por puntos suspensivos, por lo que en estos casos también recurrí a los originales".