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Andrea Corr afirma que no intenta demostrar nada en su nuevo trabajo

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Andrea Corr, la más joven y probablemente también la más conocida de los cuatro hermanos que componen la banda irlandesa The Corrs, vuelve a embarcarse en un disco en solitario, una aventura muy personal en la que -afirma- no intenta demostrar nada, ni imitar lo que consiguió trabajando con su familia.

Consciente de la expectación que levanta un posible regreso de The Corrs, la cantante afirma en una entrevista con Efe en Madrid que "esa puerta no está cerrada", que es algo que siempre está ahí, "en el aire", esperando una chispa que les lleve de nuevo al estudio. Mientras, dice, es bueno que cada uno se realice "durante un tiempo" con "viajes individuales" como éste.

Titulado como la canción de Harry Nilsson, "Lifelines", es su segundo disco tras "Ten Feet High" (2007) y supone su regreso a la música tras cuatro años intentando llevar "una vida normal", con clases de francés incluidas, en los que ha estado más volcada en su faceta de actriz teatral. "Pero no fue algo premeditado, no necesitaba un descanso de la música", asegura.

Presenta ahora una colección de versiones de artistas como John Lennon, Roy Orbison o Ron Sexsmith, en la que ha evitado las "elecciones obvias" (como "Imagine") en favor de "joyas ocultas" (como "Nº 9 Dream"), prendidas a momentos importantes de su propia vida.

"Lo mejor que se le puede decir a un escritor, algo que alguna vez me han dicho a mí misma o a mi familia, es que una composición tuya ha emocionado a alguien", explica Corr sobre este proyecto del productor John Reynolds.

Comprendió que "la música te permite revivir intensamente momentos de tu vida en los que escuchaste ciertas canciones" y cuenta que eso lo enfocó hacia sus propios recuerdos. Evoca entonces "Blue Bayou", de Roy Orbison, otro de los cortes que ha versionado y que, para ella, es la canción de sus padres.

"Tenían una banda y cuando mi madre se unió a ella, estaba embarazada de mí. Uno de mis primeros recuerdos son aquellas "demos" que hicieron. Incluso visualizo la cassette naranja", recrea la artista, quien opina que es "maravilloso completar una especie de ciclo" y cantar lo que su madre cantó en su día.

No ha dejado de componer temas propios, que en algún momento publicará, pero no en este disco, que grabó en secreto junto a Reynolds, "sin la presión de hacer algo comercial".

"Sería muy duro poner una canción mía junto a otra de John Lennon o de Lou Reed", sonríe.

El talento del productor Brian Eno, habitual colaborador de U2, adereza también algunas pistas de esta producción.

"John es muy amigo suyo y yo le he visto varias veces a lo largo de los años, pero nunca soñé con trabajar con él. Y un día en un descanso de la grabación en el que nos encontramos, le contamos lo que estábamos haciendo. Se mostró muy entusiasmado y comenzó a sacar todos esos discos originales", cuenta Corr.

"¡Fue un buen día para tomar un descanso!", añade encantada sobre la "casual" incorporación de este iluminado de la música.

Encantada con el resultado, asegura que no intenta demostrar nada. "Simplemente estoy viviendo mi vida y trato de hacer el mejor trabajo que puedo cada vez y de satisfacerme a mí misma".

"Sé lo que puedo hacer y que soy una buena cantante. Gracias a Dios que lo soy, dado que me dedico a esta profesión. Lo más importante aquí era sentir esas canciones y hacerlas reales para el público", reivindica.

El logro, o la sombra de los logros obtenidos junto a sus hermanos, con más de 60 millones de copias vendidas, según su discográfica, es larga. Al respecto, afirma que está "orgullosa" de las canciones que escribieron juntos, pero que es consciente de que aquello fue producto de un trabajo común.

"Y no intento imitarlo", concluye.

Javier Herrero