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Andrés Neuman, Premio Alfaguara de Novela 2009

El escritor argentino afincado en España se embolsa 133.000 euros con su novela 'El viajero del siglo'

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El escritor argentino residente en España Andrés Neuman ha ganado hoy, con su novela El viajero del siglo, la XII edición del Premio Alfaguara, que está dotado con 175.000 dólares y está considerado uno de los de mayor prestigio entre los otorgados a una obra inédita en castellano.

A este premio, que se ha fallado en la sede de la editorial Alfaguara, se han presentado un total de 523 manuscritos procedentes de España y de Latinoamérica. El jurado estuvo presidido por Luis Goytisolo y formado por Julio Ortega, Ana Clavel, Ignacio Polanco, Gonzalo Suárez, Juan González y Carlos Franz.

Andrés Neuman, novelista, poeta y escritor de cuentos, nació en 1977 en Buenos Aires, aunque reside en Granada desde joven. Considerado uno de los autores más prometedores de los últimos años, a los 22 años publicó su primera novela, Bariloche, a la que siguieron otras obras, tanto novelas como libros de cuentos o poesía.

El viajero del siglo, que le ha valido a Andrés Neuman el Premio Alfaguara de Novela 2009, le ha permitido comprobar que el pasado se ve ahora 'inquietantemente familiar' y que el hombre tropieza 'dos mil veces con la misma piedra'.

Neuman ha comentado que aunque la historia cambia y 'nadie se baña dos veces en el mismo río, ese río parece circular' puesto que se repiten en el tiempo los conflictos económicos o bélicos o la disyuntiva entre autoritarismo y democracia.

El escritor argentino residente en Granada ha invertido seis años en esta novela, su esfuerzo más prolongado en una obra, y al saberse ganador del Alfaguara ha tenido una 'impresión de irrealdad' porque era 'saludablemente pesimista' ante la posibilidad de lograr el premio.

A continuación se han sucedido sentimientos como 'perplejidad, alivio y pena', porque como 'amigo' de los personajes, 'saldrán de casa' y no los volverá a ver, aunque ellos se abran ahora al público.

Es la primera vez que se presentaba al Alfaguara, y lo hizo con una novela que 'no es histórica, sino futurista' y que establece paralelismos entre pasado y futuro y analiza cuestiones vitales de los dos últimos siglos como la aparición de los nacionalismos, la lucha feminista o la inmigración.

De forma paralela ha establecido un puente entre la novela clásica y la moderna, con la intención de homenajear a la 'novela psicologista clásica del XIX' y hacer un 'experimento de mestizaje'. En su opinión, el lenguaje literario ha tenido 'mayor capacidad de renovación que el político, que se ha estancado más' a lo largo de estos doscientos años.