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Desde los años 80, disminuyeron los casos de hepatitis C en EEUU

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Por Amy Norton

Las nuevas infeccioneshepáticas por el virus de la hepatitis C son mucho menoscomunes hoy en Estados Unidos que a comienzo de los 80.

Según un nuevo estudio de los Centros para el Control y laPrevención de Enfermedades (CDC), a mediados de esa década,casi 70 de cada millón de estadounidenses sufría hepatitis Caguda por año. Entre 1994 y el 2006, esa cantidad se redujo un90 por ciento a sólo 7 por millón de habitantes por año.

Con los años, los adictos a las drogas inyectablesconcentraron una creciente proporción de casos y el riesgo deinfectarse sigue siendo un problema importante de saludpública, afirma el equipo en Archives of Internal Medicine.

Las nuevas infecciones por el virus de la hepatitis C (VHC)no suelen ser evidentes. La mayoría de los casos no tienesíntomas; en silencio, la enfermedad va dañando el hígadodurante años hasta que se la diagnostica.

Pero dos o tres de cada 10 nuevas infecciones son de"hepatitis aguda", que causa fiebre, náuseas, malestargeneralizado y hace que la piel se ponga amarilla porque elhígado no funciona bien.

El VHC se transmite a través del contacto con sangreinfectada, principalmente a través del intercambio de jeringas,aunque una pequeña cantidad de casos es por transmisión sexualo vertical (madre-hijo) durante el parto.

Hasta ahora, las medidas para controlar la transmisión delVHC entre los consumidores de drogas "tuvieron algo de éxito",dijo el doctor John Ward, director de la División de HepatitisViral de los CDC. Ward no participó del estudio dirigido por eldoctor Ian T. Williams.

El equipo de Williams analizó las tasas de hepatitis Caguda de seis condados de Estados Unidos entre 1982 y el 2006.Además de hallar que la tasa de nuevas infecciones habíadisminuido, obtuvo nuevos resultados sobre algunos grupos deriesgo.

En los receptores de transfusiones, por ejemplo, el riesgode infección por el VHC en la sangre disminuyó en el tiempo;entre 1994 y el 2006 se identificaron sólo cinco casosposibles.

Desde 1992, toda la sangre donada en Estados Unidos seanaliza para detectar el VHC. Ahora, la posibilidad de recibirsangre contaminada es de una en 2 millones, según los CDC.

La cantidad de casos asociados con el uso de drogasinyectables también se redujo con el tiempo, pero la proporciónen la tasa de hepatitis C aguda sigue creciendo: pasó del 32por ciento de los casos en la década de 1980 a por lo menos el46 por ciento entre 1994 y el 2006.

En otro tercio de los casos, no hubo un factor de riesgoclaro, aunque la mayoría de esos pacientes dijo que habíaconsumido drogas.

Las medidas para controlar la transmisión del VIH en losconsumidores de drogas inyectables, ya sea a través de laeducación o los programas de intercambio de jeringas, fueronmuy efectivas, según Ward.

Pero el científico explicó que es más difícil combatir elVHC porque se disemina más fácilmente que el VIH. Incluso unmínimo rastro de sangre en la aguja de una jeringa compartida,por ejemplo, sería suficiente para transmitir la hepatitis C.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 14 de febrero del2011