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Antich y sus socios pactan un código ético para salvar el Gobierno balear

El acuerdo no incluye el cese de los principales cargos públicos imputados por corrupción

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El PSIB-PSOE, Unió Malloquina (UM)y Bloc per Mallorca alcanzaron anoche un compromiso para recomponer la crisis abierta en el triple pacto en el Govern de Illes Balears, el Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma. Los socios aseguraron que se aprobará un código ético para luchar contra la corrupción en el archipiélago.

El código no contempla, sin embargo, el cese de cargos imputados en causas judiciales, con lo que se permite la continuidad, entre otros, de la presidenta del Parlament, Maria Antònia Munar; el conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, ambos de UM, y el president del Consell de Ibiza y diputado autonómico, el socialista Xicu Tarrés.

Los contactos entre los tres socios, no obstante, continuarán durante todo el fin de semana hasta que se cierre un acuerdo definitivo. El líder de UM, Miquel Àngel Flaquer, señaló que el código es 'una buena idea' del Bloc porque da 'una imagen de máxima transparencia' a los ciudadanos en una comunidad en la que hay actualmente una treintena de cargos públicos imputados, incluido el ex presidente conservador Jaume Matas.

La ronda de reuniones había comenzado por la mañana. El president del Govern, el socialista Francesc Antich, mantuvo dos encuentros con Miquel Àngel Flaquer y su homólogo del Bloc, Biel Barceló, con el fin de cerrar la crisis. Antich confesó ayer a Flaquer que parte de la Ejecutiva socialista, reunida de urgencia el jueves, había pedido romper con UM y pasar a gobernar en solitario. Pero el president aseguró que su voluntad era firme: recomponer el pacto de centro-izquierda que gobierna las tres principales instituciones de Balears. Y es lo que ocurrió finalmente en una tercera reunión, en este caso conjunta entre los tres aliados, mantenida durante toda la tarde.

El PP le exige que se someta a una cuestión de confianza o dimita

Flaquer intentó convencer al president de que su salida del Govern sería un 'grave error' y defendió que 'ahora mismo' su formación no está 'bloqueando' ninguna área de gestión y que su actitud es 'responsable' y 'proactiva'. Ante este escenario, el Bloc, puso dos exigencias sobre la mesa. Los nacionalistas quieren que se cumplan los 'acuerdos firmados' en el pacto de gobernabilidad de 2007 y que 'se aparte' de la vida política a las personas afectadas por la corrupción. En este sentido aplaudieron la dimisión el jueves del conseller de Turismo, Miquel Nadal, imputado en dos casos de corrupción.

Esta exigencia no afectaría al otro conseller imputado, también de UM, el de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt. El Bloc quiere darle primero la oportunidad de declarar ante el juez y ver si mantiene su calificación procesal antes de tomar alguna medida contra él. Además, pide que no se dé 'aire' al PP.

El único grupo parlamentario que dio plantón al president fue el PP, que se negó areunirse con él hasta que se llegue a una decisión definitiva sobre el futuro del Ejecutivo. El vicepresidente del PP en Balears, Antoni Pastor, criticó que Antich les hubiera citado junto a sus socios de gobierno como si ellos fueran 'parte del problema'. Pastor recordó que las elecciones anticipadas no eran la 'única alternativa' a la salida de la crisis. 'Sería una grave irresponsabilidad', dijo. Antes de ello le planteó que se someta a una cuestión de confianza o que dimita.

Por otra parte, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró ayer que las decisiones que pueda adoptar Antich'estarán siempre guiadas por la defensa del interés general y el bien común de los ciudadanos de Balears'.