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Una antológica recorre la obra del diseñador Claret Serrahima en Santa Mónica

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Una exposición antológica recorre desde hoy en el centro Arts Santa Mónica la obra del diseñador, comunicador y activista cultural catalán Claret Serrahima y de su estudio Cla-se, premio Nacional de Diseño 2010, en su primera gran muestra en Barcelona.

El comisario de la exposición, Oscar Guayabero, ha explicado en la presentación que "no es una retrospectiva ni una photofinish de su carrera, sino una foto que sale movida, porque el diseñador no está quieto, no para de trabajar".

Según Guayabero, Claret Serrahima es "algo más que un diseñador gráfico, es un narrador visual", que debe ser entendido en el marco de "una generación de creadores habituados a trabajar con la mano, que había estudiado Bellas Artes y que no conocieron las tecnologías digitales".

La exposición de Arts Santa Mónica, que estará abierta al público hasta el 19 de febrero, resume los 25 años de profesión de Serrahima a través de 100 piezas, que van desde el diseño más conceptual y estratégico hasta los trabajos más libres e irreverentes.

La exposición se inicia con el escudo de Barcelona que diseñó Serrahima, un trabajo no exento de polémica en la prensa y en la calle por su supuesto escaso rigor heráldico, y también se exhiben sus trabajos para la revista postmoderna "Cave Canis".

El diseñador se ha acostumbrado a contrariar a sus clientes con resultados notables, como cuando ha sustituido la petición de un logotipo o una imagen por un conjunto de frases de personajes célebres como Gandhi, John Lennon, Lincoln o Eleanor Roosevelt, que "dan forma en su conjunto a la imagen de la Fundación Internacional por la Paz de Barcelona".

No faltan trabajos de diseño para restaurantes como el Bulli, el bar Universal, la taberna Tapas 24 o Samassi, nombre que fue escogido por el propio Brossa, imágenes de marca como la del PSC, la del FC Barcelona, el Año Miró o el reciente logotipo de la nueva CatalunyaCaixa.

En un debate constante entre arte y diseño, se exhiben trabajos que podrían ser considerados obras conceptuales, como el cartel que hizo para las primeras elecciones catalanas de Pasqual Maragall -un plato con restos de comida junto a otro con una ensalada fresca-, un cartel para la Feria de San Isidro de Madrid -dos palillos a modo de cuernos sobre un fondo negro.

Algunos de sus divertimentos como las felicitaciones de Navidad se convirtieron en clásicos, pero sin olvidar la crítica implícita, como en una felicitación en la que reproduce la cuenta de un supermercado de una hipotética compra de esquís, comidas, calmantes, digestivos, hoteles, en una evidente mirada irónica hacia el consumismo.

En el ecuador de la muestra se puede contemplar la obra más íntima de Serrahima, sus cuadernos de dibujos y acuarelas de viajes: "Siempre que voy de vacaciones, me llevó un cuaderno, lápices, colores y goma de borrar, como los japoneses llevan su cámara", ha recordado Serrahima.

Al final del recorrido se pueden observar algunos de sus trabajos de diseño para portadas de discos de vinilo como "Tal com raja", de Serrat; "La Catedral", de Sisa; "Bestia", de Oriol Tramvia, o "Tramuntana", de la Companyia Electrica Dharma, o para las etiquetas de vinos como los de la cooperativa L'Olivera o los de su propia viña.

El propio Serrahima ha asegurado que "esta exposición no es un homenaje para que me retire, porque no pienso hacerlo", y ha confesado que en muchas ocasiones ha intentado aconsejar a sus clientes, "casi como si fuera un médico de cabecera", y no ha ocultado que ha tenido la gran suerte de trabajar mucho para las administraciones públicas, que "me han dejado bastante libertad".