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La apasionante aventura de Saramago en "la pagina infinita de internet"

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Con 85 años ya cumplidos, José Saramago emprendió el 15 de septiembre de 2008 una apasionante aventura en 'la página infinita de internet', a través de un blog en el que escribió una crónica personal de la actualidad desde el espíritu crítico que siempre le caracterizó.

Con 'El cuaderno de Saramago' el escritor portugués, fallecido hoy a los 87 años, estableció una nueva forma de comunicación con sus lectores, que día a día pudieron compartir sus comentarios, opiniones y reflexiones en voz alta sobre los acontecimientos más variados.

Durante casi el año que duró su experiencia en la red, el premio Nobel de Literatura asistió desde su ventana de internet a acontecimientos como el estallido de la crisis financiera mundial y el triunfo electoral en Estados Unidos de Barack Obama.

Saramago fustigó a la izquierda -que ni piensa ni actúa ni arriesga 'una pizca', escribió-, arremetió contra líderes de la derecha europea (José María Aznar, Nicolas Sarkozy, Silvio Berlusconi) y se declaró ofendido por la 'displicencia' con que, a su juicio, 'el Papa y su gente' trata al Gobierno español.

El escritor confesó en su blog que lloró cuando fue citado por el ex diputado colombiano Sigifredo López en la rueda de prensa que ofreció tras ser liberado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en febrero del pasado año.

López quiso expresar su gratitud a la senadora Piedad Córdoba, principal dirigente del movimiento 'Colombiano por la paz', y la comparó con la mujer del médico de la novela de Saramago 'Ensayo sobre la ceguera'.

Desde su 'Cuaderno', Saramago intervino en asuntos de máxima actualidad. Abogó por que se agravaran 'al máximo' las penas de prisión para los autores de violencia machista y aseguró que con la muerte del poeta uruguayo Mario Benedetti -ocurrida en mayo del pasado año- 'el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas'.

Incluso llegó a sumarse desde su blog a una campaña para la liberación de la elefanta Susi del Zoo de Barcelona.

El escritor se despidió de los lectores de su blog el pasado 1 de septiembre, aunque admitió que 'si alguna vez tuviera algo que comentar u opinar sobre algo' llamaría a la puerta de 'El Cuaderno', al que consideraba el lugar donde 'más a gusto' podía expresarse.

Además anunciaba a sus lectores la próxima publicación de 'Caín', que a la postre se convirtió en su última novela.

Los textos del blog de Saramago se reunieron hace un año en un libro, titulado también 'El Cuaderno' (Alfaguara), que dedicó a su esposa y traductora, Pilar del Río, inspiradora de su aventura en internet.

Un libro que en Italia se negó a publicar la editorial Einaudi, propiedad de Silvio Berlusconi, por las críticas que contenía al primer ministro italiano.

Saramago se tomó aquella decisión con filosofía. 'Berlusconi es dueño y señor de Einaudi, era previsible que tomaran una decisión contra el impertinente escritor que le molesta', afirmó hace un año en una entrevista con Efe.

La edición italiana del libro fue publicada finalmente por Bollatti Borlingheri y el premio Nobel portugués siguió criticando al magnate y líder conservador italiano.

'Alguien ha dicho que una mitad de la población trabaja para Berlusconi y que la otra mitad sueña con hacerlo. Esta es una de las raíces de la cuestión. La otra, tal vez más importante aún, es que la corrupción no le importa a nadie', aseguró Saramago en la citada entrevista.

Saramago confesó que su aventura como bloguero había superado todas sus expectativas. 'Me impresiona sobre todo -afirmaba- la rapidez de la respuesta de los lectores y la franqueza con que se expresan, como si estuviéramos entre colegas...'

El blog de Saramago nos recuerda hoy que el escritor consideraba 'conveniente' que las despedidas 'siempre sean breves'.

Quienes acompañaron a Saramago en aquella aventura en la red aún recuerdan el texto de despedida del blog: 'Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo'. Aunque, con una posdata, el escritor matizaba: 'Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical'.