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Aplazada hasta el martes la última vista del juicio contra la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi

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La vista final del juicio contra la líder opositora y Nobel de la Paz birmana Aung San Suu Kyi fue aplazada hoy por enésima vez hasta mañana, cuando la fiscalía expondrá sus argumentos finales y se fijará una fecha para emitir el fallo.

En un principio, el proceso iba a concluir en esta jornada, pero a última hora el juez aceptó la solicitud de la fiscalía para disponer de una sesión más para terminar su alegato, informaron fuentes diplomáticas presentes en la sala.

De no sufrir el juicio más retrasos, el veredicto se anunciará en dos o tres semanas, según Nyan Win, abogado de Suu Kyi y portavoz de su partido, la Liga Nacional por la Democracia (LND).

Nyan Win, quien afirma que su representada "está preparada para lo peor", renovó sus quejas de trato de favor hacia la fiscalía, que ha tenido dos días para preparar su caso mientras la defensa no pudo reunirse con su cliente hasta la víspera de la sesión en la que iban a presentar sus argumentos finales.

Suu Kyi está acusada de haber violado las condiciones del arresto domiciliario que cumplía desde 2003 por permitir que el ciudadano estadounidense John Michael Yettaw pernoctara durante dos noches en su casa a principios del pasado mayo.

Durante la sesión de hoy, el letrado de Yettaw afirmó que su cliente se limitó a cometer un delito de allanamiento de morada cuando se presentó sin haber sido invitado en el domicilio, al que llegó nadando por el lago Inye de Rangún.

El norteamericano se enfrenta al mismo cargo que Suu Kyi pero en calidad de cómplice, un crimen que también acarrea la sentencia máxima de un lustro de encarcelamiento, según las leyes birmanas.

También están acusadas del mismo delito Khin Khin Win y su hija Win Ma Ma, las dos mujeres que han acompañado durante todos estos años en su confinamiento a Suu Kyi y que también comparecieron ante el tribunal para defender su inocencia.

A la vista, que celebró una doble sesión de mañana y tarde, acudieron varios diplomáticos extranjeros, entre ellos uno representando a Estados Unidos, que fue autorizado por estar sentado uno de sus nacionales en el banquillo de acusados.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, ofreció la semana pasada al régimen birmano incentivos en forma de inversiones estadounidenses si la Junta Militar se comprometía a liberar a Suu Kyi y al resto de presos políticos, unos 2.100 según Amnistía Internacional.

Se da la circunstancia de que esta organización escogió la jornada de hoy para honrar a la Nobel de la Paz con su máxima distinción, la de Embajadora de Conciencia, por su labor incansable en defensa de los derechos humanos.

El premio será entregado a los hijos de Suu Kyi exiliados en el Reino Unido por el cantante Bono, líder del grupo musical U2.

Desde que arrancó el pasado 18 de junio, el juicio contra Suu Kyi ha sido condenado por gobiernos de todo el mundo, que consideran que el proceso es una mera estrategia para borrar a la opositora de las elecciones que la Junta Militar planea celebrar en 2010.

Los comicios serán una farsa, según el movimiento democrático de Birmania, donde los uniformados detentan el poder desde 1962 y cuyos ciudadanos no han sido llamados a las urnas desde 1990.

En aquella ocasión, la LND arrasó al partido oficial y obtuvo más del 80 por ciento de los votos, pero casi dos décadas después, los todavía se resisten a aceptar los resultados.

La Junta Militar considera una injerencia grave en sus asuntos domésticos y una falta de respeto a su sistema judicial cualquier crítica desde el extranjero, e insiste en que el proceso contra la activista goza de todas las garantías.

Suu Kyi, de 64 años y conocida popularmente como "La Dama" por los birmanos, representa la última esperanza para la libertad de un pueblo oprimido, pese a que ha estado privada de libertad durante casi catorce de los últimos veinte años.