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Aporrea al banquero

Un juego de feria promete convertirse en un clásico de la historia en momentos de crisis

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La crisis financiera actual pasará a la historia como un momento de especial crueldad contra los banqueros. Y el Reino Unido encabeza la lista de países que más violencia emocional descarga contra ellos. Ayer, la prensa británica recogía la aparición de Whack a Banker, un juego que permite atormentar la conciencia de los banqueros a martillazo limpio.

Tim Hunkin, un británico de 58 años, es el inventor. En el muelle de Suffolk, al noroeste de Londres, Hunkin ha montado una estructura de madera con tres agujeros por los que asoma la cabeza un banquero de forma alternativa. Las bases del juego son sencillas: hay que aporrearle en la cabeza el mayor número de veces posible en 30 segundos.

El juego es una variante del Whack a Mole , en el que en vez de empleados de la banca había que cazar topos. Hunkin, afirma que la atracción se está volviendo muy popular entre los visitantes y que le está dando sus beneficios.

Por sólo 40 peniques, unos 60 céntimos de euro, los británicos tienen la posibilidad de descargar sus iras contra estos banqueros de madera. Cuando el jugador gana, una voz dice: 'Tú ganas. Nos retiramos. Gracias a los contribuyentes por pagar nuestras pensiones'.

La frase tiene su explicación. En el último año, con la nacionalización de gran parte de los bancos por la crisis, han aparecido casos como el de Sir Fred Goodwin. El ex director del Royal Bank of Scotland (RBS) se iba a llevar 725.000 libras al año de pensión por dejar la entidad en bancarrota. El Gobierno británico se hizo cargo de más del 90% de las acciones del banco la primavera pasada por su mala gestión.

Después de una agria polémica, Goodwin decidió rebajarse el sueldo durante su retiro a la mitad. Aún así, seguiría cobrando más que el primer ministro, Gordon Brown.

El Ejecutivo laborista anunció la semana pasada la introducción de un impuesto especial a los banqueros para tratar de regular los bonus . La iniciativa va a salir adelante a pesar de las reticencias de los trabajadores de la banca que vinieron a decirle a Brown algo así como que las reglas ya estaban hechas antes de que ellos llegaran.

No es la primera muestra de desprecio a los banqueros. Durante las manifestaciones del G-20 el pasado mes de abril en Londres, ardieron varios maniquíes ataviados con el uniforme considerado 'oficial' de los banqueros. 

Tampoco es el primer juego que ofrece aporrear la cara de uno de ellos. En Internet hay otro con el mismo nombre que en lugar de un martillo, permite al contribuyente cabreado utilizar sus puños.