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Apoyo social a Haidar frente al rechazo político

La activista saharaui cumple una semana de huelga de hambre en Lanzarote

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Aminatou Haidar está muy débil. Ya ha pasado una semana desde que inició la huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote y las fuerzas físicas comienzan a desaparecer, aunque las mentales siguen intactas. Aminatou, que vive en El Aaiún (Sáhara), es uno de los máximos exponentes del activismo saharaui.

Esta mujer de 42 años fue deportada a Lanzarote por Marruecos el fin de semana pasado, en pleno aniversario de los Acuerdos Tripartitos por los que España abandonó el Sáhara Occidental.

Entonces, ante la imposibilidad de regresar junto a sus hijos, se declaró en huelga de hambre. Aena, gestora del aeropuerto, la denunció por alboroto público y allanamiento de morada.

Zahra Ramdán, presidenta de la Asociación de Mujeres Saharauis de España y responsable de Derechos Humanos en la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, voló hacia Lanzarote para reunirse y dar apoyo a su compañera de fatigas. Ambas han luchado desde su juventud por la autodeterminación. 'Aminatou está muy débil, le quedan muy pocas fuerzas', lamenta Zahra, que considera una 'vergüenza la actitud del director del aeropuerto y la respuesta del Gobierno español'.

En España viven aproximadamente 8.000 ciudadanos de origen saharaui

El Gobierno marroquí ofreció el jueves a Haidar que solicite un pasaporte marroquí nuevo. El ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, añadió ayer que el Gobierno está dispuesto a otorgarle el estatuto de refugiada política.

La activista rechazó ayer solicitar un pasaporte, alegando que ya tiene uno. Tampoco aceptó ser refugiada política. 'No soy una inmigrante ilegal', y aseguró que ha sido 'expulsada arbitrariamente y con violación de Derechos Humanos por Marruecosy secuestrada por el Gobierno Español'.

La que para muchos es considerada la Gandhi saharaui reúne todas sus fuerzas sabedora del apoyo popular que le respalda. Desde que arrancó la huelga de hambre, cientos de internautas de redes sociales como Facebook se han movilizado a su favor, y partidos políticos como ERC, IU, ICV o Coalición Canaria han promovido iniciativas parlamentarias.

Cuenta, además, con numerosos premios internacionales por su defensa de los derechos humanos. Cuando fue detenida, venía de recoger el Premio Coraje Civil 2009 de la Fundación Train en Nueva York, y en 2008 estuvo nominada para el Nobel de la Paz.

Haidar ha recibido el apoyo de cuatro grupos políticos en el Congreso

Aminatou y Zahra vivieron en primera persona la Marcha Verde y el abandono de las tropas españolas del Sáhara Occidental en 1975. Zahra tenía 16 años y vivía en El Aaiún cuando, según recuerda, 'unos días antes de la Marcha Verde, el Ejército español levantó alambradas, sobre todo en los barrios donde vivíamos los saharauis, para que no escapáramos'.

Juan Carlos I les visitó. 'Aseguró que no nos abandonaría y, justo después de la Marcha, llegaron los bombardeos con napalm y fósforo blanco o los cientos de desaparecidos', denuncia.

El 14 de noviembre, Zahra recorrió las calles de Madrid junto a miles de compatriotas pidiendo la autodeterminación. Kefila también estuvo allí, enarbolando la bandera saharaui y exigiendo la libertad de los presos políticos en Marruecos. Ella sólo tiene 22 años y no conserva los recuerdos de Zahra o Aminatou, pero su compromiso con el Sáhara no tiene fisuras y pertenece a la asociación Jóvenes Saharauis. Es una de los cercade 8.000 saharauis que viven en España.

Vino hace nueve años, durante unas Vacaciones en Paz y tuvo problemas de corazón. Desde entonces, permanece con la misma familia de acogida en Alcorcón (Madrid). Aún recuerda cómo se quedó embobada al ver salir agua del grifo cuando llegó con siete años. El denominador común entre los saharauis en España es el compromiso con su pueblo, la lucha por la causa.

La cantante Marien Hassam, que vive en Sabadell desde 2002, ha viajado por Europa transmitiendo el mensaje de su pueblo mediante la música, lo que en alguna ocasión, como sucedió recientemente en Madrid, le ha costado el ataque verbal o físico de algún marroquí.

Marien es la encarnación de la fuerza y la tenacidad; tras haber superado un cáncer de mama en 2005 y haber dado a luz a sus cinco hijos siempre regresando a los campamentos para hacerlo. 'Queremos nuestra tierra, queremos la paz, nos da igual si tenemos casa o no, si hay árboles o no, pero queremos nuestra tierra', asegura.

El abandono del Sáhara no sólo afectó a su pueblo, sino también a los españoles. Fernando Íñiguez es uno de los muchos hijos de militares que vivieron parte de su vida en el Sáhara español. Con 14 años estudió en el Instituto General Alonso de El Aaiún, junto a alumnos como Felipe Briones, el actual fiscal anticorrupción de Alicante.

'A los que vivimos allí, nos arrebataron algo, porque siendo adolescentes nos habíamos arraigado'. Recuerda los fines de semana en la playa o las sesiones de películas en el cine Las Dunas. Fernando cuenta cómo ha perdido el contacto con muchos de sus amigos saharauis, 'pero también con los españoles'.

Man Chagaf, el primer realizador saharaui que exhibió un cortometraje en el Festival de Cine del Sáhara vive en Sevilla y trabaja para una productora de televisión. En su caso, la identidad la ha perdido ahora. 'El pasaporte que solidariamente nos concede Argelia ha caducado y aunque mi madre era española, no me conceden la nacionalidad', protesta.