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Aprender a relajarse puede mejorar la supervivencia al cáncer

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Trabajar con un psicólogo para reducir el estrés puede ayudar a las mujeres que sufren una recaída del cáncer de mama a vivir más tiempo, dijeron el martes investigadores estadounidenses.

También señalaron que disminuir el estrés durante el tratamiento puede reforzar el sistema inmune y mejorar la calidad de vida de la paciente, dos factores que contribuyen a extender la supervivencia.

El equipo halló que las mujeres que participaban en grupos de apoyo, donde aprendían a lidiar con su ansiedad mediante técnicas de relajación y de resolución de problemas vivían, de media, seis meses más que otras mujeres.

"Si se encuentra a alguien que puede ofrecer alternativas efectivas para reducir el estrés, no sólo se mejorará la salud mental. También mejorarán los síntomas y la recuperación", dijo Barbara Andersen, profesora de psicología de la Ohio State University, en Columbus.

El estudio es poco común porque, si bien es lógico que la terapia alivie el estrés del tratamiento, pocos trabajos habían demostrado que pudiera aumentar la supervivencia.

Los resultados aparecieron en la revista Cancer Clinical Research. El estudio incluyó a 227 mujeres con fases II o III de cáncer de mama recientemente diagnosticado.

Las mujeres en el estudio recibieron una evaluación psicológica o terapia que las ayudó a comprender su estrés, a lidiar con la ansiedad, a no abandonar el tratamiento, a mejorar la comunicación con su médico y a sentirse mejor emocionalmente durante el proceso de recuperación.

"Algunas pacientes hablaron de las cosas que les generaban nerviosismo, pero también aprendieron alternativas efectivas para enfrentar ese estrés", dijo Andersen en una entrevista telefónica.

Por ejemplo, las mujeres aprendieron técnicas de relajación que las ayudaron a bajar sus niveles de estrés.

"NUEVA HERRAMIENTA"

El grupo de apoyo se reunió una vez por semana durante cuatro meses, y luego una vez al mes hasta completar un año.

En resultados previos al estudio, el equipo había hallado que las mujeres que participaban de la terapia de grupo tenían sistemas inmunes más fuertes y eran un 45 por ciento menos propensas a sufrir una recaída del cáncer de mama después de 11 años de seguimiento.

En la última fase del estudio se analizó al grupo de mujeres que recayeron. De estas 62 pacientes, aquellas que habían hecho terapia tenían un riesgo 59 por ciento menor de morir durante el período de la investigación.

Andersen dijo que los resultados "muestran beneficios duraderos" que antes no se habían visto para el grupo de apoyo.

"Una intervención que aumente la supervivencia sería increíblemente valiosa. Representa una nueva herramienta para mejorar las vidas de las mujeres con cáncer de mama", dijo Sarah Gehlert, de la Washington University, en St. Louis, que no participó del estudio.