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Aranda trata en "Luna caliente" del control y la diversidad de la mente humana

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El control de la mente humana y la variedad de personalidades que ésta puede contener son algunos de los rasgos que con mayor insistencia ha desplegado el veterano realizador Vicente Aranda en su última película, "Luna caliente", estrenada hoy fuera de concurso en el Festival de Valladolid.

Un viaje al interior de cada uno es la propuesta que Aranda ha realizado con "Luna caliente", ambientada en la España de 1970 -durante la celebración del denominado Proceso de Burgos- y que protagoniza Eduard Fernández para dar vida a un hombre gris y sin motivaciones que, accidentalmente, se descubre a sí mismo.

"De algún modo, detrás de un acto determinado siempre se produce una reconversión en dos personalidades: una de ellas un monstruo", ha explicado en una rueda de prensa el realizador barcelonés, uno de los trescientos intelectuales que durante la celebración del Proceso de Burgos se encerró en la abadía de Montserrat como protesta.

Más allá de la ambientación del filme y de su inspiración, ya que está basada en la novela del mismo título del argentino Mempo Giardinelli, Aranda (Barcelona, 1926) se ha aferrado a dos de sus referentes literarios para materializar una película con la que pretende contribuir "a volver un poco más inteligente al público".

Éstos son "Los Hermanos Karamazov" (1879-1880), donde Fédor Dostoievsky "hace un reparto de sí mismo en varios personajes para mostrar sus facetas perversa, cerebral y sensual", y "Doctor Jekyll y Míster Hyde" (1886), de Robert Louis Stevenson, cuyo protagonista se desdobla en dos personalidades antagónicas.

"No podemos controlar la mente humana. Tenemos distintas personalidades. A mí me ha ocurrido con películas en las que he sido sensual, místico en algunas ocasiones y sensual en otras", ha puesto como ejemplo este realizador que debutó en 1964 con "Brillante porvenir" y que a través de una veintena de largometrajes ha tocado el cine erótico, el fantástico, el histórico y el de raíz literaria.

"Luna caliente", en cuyo reparto también figuran Emilio Gutiérrez Caba, José Coronado y Thaïs Blume, es una película dividida en citas literarias "para invitar a la reflexión del público", a quien Aranda ha asignado la responsabilidad de "terminar las películas" a través de una percepción u opinión que, en último término, no le importa.

"No estoy interesado en que mis trabajos gusten o no, sino en ayudar a volver más inteligente al público. Las películas no son buenas ni malas, incluso se puede perdonar que estén mal hechas, pero lo que yo quiero es enseñar, porque la inteligencia se puede mostrar y aprender", ha analizado.

El sexo y su influencia en la personalidad humana ocupa en "Luna caliente", como en buena parte de su filmografía, un lugar preeminente que utiliza para reflexionar, caso de una violación con la que se ha atrevido, según sus palabras y en la línea de Freud y Stevenson, "a tocar el delirio y la fantasía" que sienten algunas mujeres detrás de una humillación y sometimiento de ese tipo.

Eduard Fernández da vida a un poeta y trabajador de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en París que regresa a su casa en Burgos para pasar unas vacaciones, cuando de forma accidental se ve envuelto en un angustioso laberinto con matices políticos, sociales, sexuales y familiares del que pretende salir a través de una huida hacia adelante.

En medio quedan las obsesiones, angustias y miedos de un personaje que se debate entre el instinto primario y el raciocinio, entre la ficción y la realidad, "algo que puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros", ya que "todos podemos ser víctimas y sacar a relucir nuestros instintos más bajos y primarios", ha señalado Fernández.