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El archivo de Centelles tiene fotos de otros

Parte del fondo comprado por Cultura por 700.000 euros es de dudosa autoría, según el historiador Publio López Mondéjar y los diarios del propio fotógrafo

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La polémica política por la adquisición el archivo Centelles deja paso a una falta menos evidente y ruidosa, pero más grave: la desidia que ha provocado la memoria fotográfica y su conservación en las principales instituciones culturales hasta el momento. Con la primera gran compra de un archivo privado se ha destapado la falta de coordinación entre archivos y la inexistencia de un plan gestor de todos estos delicados materiales. Ayer, este periódico se puso en contacto con el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca para comprobar si conocían las investigaciones que el historiador y académico Publio López Mondéjar realizó hace 17 años en torno a las atribuciones del archivo de Agustí Centelles.

En la primera edición del manual de referencia fotográfico de este país, Fuentes de la memoria II. Fotografía y sociedad en España, 1900-1939 (Lunwerg), López Mondéjar apunta que 'debe tomarse con mucha prudencia la autoría de algunas imágenes conocidas del propio Centelles, en cuyo archivo podrían encontrarse negativos de otros fotógrafos como Torrents y Gonsanhi. Dos de estas fotografías (llegada del presidente Companys a Barcelona y guardias de asalto en la calle Diputación) fueron distribuidas y firmadas por estos fotógrafos en la prensa de la época. La fotografía de Companys (febrero de 1936) fue tomada en negativo de cristal de 10x15, en una época en la que Centelles trabajaba exclusivamente con una Leica de 35 mm', anunciaba el reconocido investigador. Y apuntaba que con esos datos se abría 'un tema delicado', dada la confusión de aquellos años y la desaparición de la mayoría de sus protagonistas.

Publio López Mondéjar no pretende inaugurar ninguna polémica con los herederos, porque asegura que este dato no restaría valor a las imágenes ni al fondo. Pero no puede dar crédito a lo que considera una deficiente aplicación del criterio de clasificación y adquisición de la memoria histórica española, porque no hubo investigadores que trabajasen en el archivo en cuestión para valorar lo que se compraba por 700.000 euros.

'Fui el primer reportero gráfico en hacer política con la fotografía', escribió

El Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca será donde recalen los casi 20.000 negativos y placas. Fuentes de la institución confirmaron que ningún especialista había entrado en contacto con el archivo hasta entonces. De hecho, en el centro se desconocía la investigación documentada sobre la dudosa atribución de ciertas fotografías representativas de la obra de Centelles, a pesar de estar publicada en un libro esencial en la memoria gráfica.

Alertados por tales informaciones, desde Salamanca se facilitó a este periódico la versión de los herederos de Agustí Centelles, Sergi y Octavi, no la de investigadores o historiadores, porque todavía ningún especialista ha entrado en contacto con el archivo que la familia guardaba en una caja fuerte. Sí se confirma que hay unas 600 placas de cristal realizadas por el fotógrafo, fechadas antes de la guerra y durante ella.

Tanto para sus hijos como para la institución no hay dudas de la autoría de esas placas, a pesar de lo que el propio fotoperiodista dejó escrito en sus diarios: 'Yo, como estaba empezando y no disponía de medio de locomoción particular, tenía que tomar el tranvía, el autobús, el metro o un taxi, cuando el bolsillo lo permitía, y además, como había hecho las fotos en película, tenía que revelarla, fijarla, secarla, tirar las copias, poner los epígrafes e ir andando a los periódicos, y aún así llegaba antes que ellos. Esto les sacaba de quicio', apuntaba meses antes de la Guerra Civil.

Insistía en su método de trabajo. Donde iban sus compañeros, él no iba, como reconoce.Centelles escribe que llevaba al periódico asuntos que 'daban vida y se apartaban de lo corriente, de lo monótono'. Es decir, no estaba en las citas concertadas, buscaba la noticia en la calle y por su cuenta. Es más, evitaba, como él explica, hacer el mismo trabajo que el 'grupito de asistentes en una batería de máquinas fotográficas y el consabido disparo de magnesio'.

Estas palabras cuestionan la explicación de los herederos y del Centro Documental de la Memoria Histórica, que dice que la foto de la entrada de Companys en la plaza de San Jaume tras su excarcelación es de Centelles y no de Torrents, como aparece firmada en los medios que la publican en esos días; la hizo Agustí con una cámara de placas, en la tribuna de prensa, en medio de ese grupito que tanto rechazo le generaba. 'Yo pescaba la nota viva del acto, sin preparación de ningún tipo. Eso es precisamente lo que les gustaba y preferían los diarios', escribió, y eso es precisamente lo que al asignarle esta fotografía en placa se niega.

'Él tenía una mentalidad de autoría moderna', dice Mondéjar

Otra de las fotos cuestionadas es uno de los grandes iconos de la contienda: el caballo muerto, tendido en medio de la calle, hace de trinchera para la defensa de unos guardias de asalto, el 19 de julio de 1936. La fotografía aparece firmada en el número de aquel julio en la revista Ahora por el fotógrafo Gonsanhi, amigo íntimo de Centelles, como confirman los herederos. Según estos, esa portada se debe a un regalo, una cesión, que Centelles hace a su amigo.

Sin embargo, a Publio López Mondéjar le parece difícil pensar en Agustí, al que conoció, regalando fotos y menos de esa intensidad. 'Él tenía una mentalidad de autoría tan moderna que me resulta difícil creer que fuera capaz de hacer algo así', explica. De hecho, al leer 'yo fui el primer reportero gráfico en hacer política desde la fotografía' escrito en los diarios del fotoperiodista, le cuesta imaginarse a Centelles desprendiéndose de una de las mejores imágenes que había conseguido hasta el momento.

En todos estos escritos se dedicó a aclarar a su hijo Sergi que él no era como el resto de fotógrafos. Que ellos tenían un sistema que consistía en leer los periódicos por la mañana y recortar las noticias de los asuntos que tenían que realizar ese mismo día o en los días siguientes. 'Empecé a hacer lo que ellos ni en sueños podían imaginarse que fuera de interés para los periódicos', escribió. Apuntó para la posteridad lo que él entendía que era el auténtico reportaje gráfico.

Y recalca que cuando trabajaba para Torrents se desesperaba con sus instrucciones como director, porque no compartía sus ideas. 'No hace falta decir hasta qué punto sufría yo al tener que ajustarme a esas cosas, cuando llevaba dentro la innovación del amaneramiento al que estaba sujeto el reportaje gráfico en Barcelona y en el resto de España', apuntó en sus minúsculas libretas donde más adelante hablaría del horror de su huida y del campo de concentración de Bram.

'A mí mi padre nunca me dijo que entre sus fondos hubiese ninguna fotografía de otro', señala Sergi Centelles. 'Mi padre dejó a Gonsanhi la foto del caballo para que la publicara con su nombre. Él tenía cámaras de placas y trabajó mucho con ellas antes de que se comprara la Leica en 1934. En el archivo también hay placas de retratos a políticos de la época en placas de 6x9. Dejó todas las placas en una carbonera y en la maleta sólo se llevó el 35 mm', asegura.

Sergi Centelles coincide con Publio López Mondéjar al criticar que nadie se ha preocupado por investigar hasta hoy este fondo fotográfico. Sin embargo, el historiador no cree en las compras. 'Yo creo en las donaciones y en los depósitos. Hay que preservar lo público, que las instituciones pongan la cámara frigorífica, el inventario, la conservación y la custodia, pero no el dinero'.

Joan Boadas i Rasset, director del Archivo Municipal de Girona, que recibe 3,5 millones de fotos al año donadas por particulares para que formen parte de la memoria de la ciudad, coincide en que 'es dañino mercantilizar el Patrimonio'. '¿Quién ha decidido que este fondo vale 700.000 euros? ¿Qué cara se nos queda a quienes trabajamos con las donaciones de particulares? ¿Cómo es posible que dos administraciones se peleen por un fondo privado?'. Boadas tiene tantas dudas como necesidades de recursos para su institución, una de las más activas: 'Con el ahorro de lo que ofrecía la Generalitat tenemos para montar un archivo en condiciones en Catalunya'.

Mientras, en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca esperan al año que viene para que el solar que ha regalado el alcalde de Salamanca, al otro lado del río, empiece su construcción. Allí estará ubicado el edificio en el que se conservarán todos los archivos documentales audiovisuales, y donde el fondo Centelles descansará con las mínimas condiciones de conservación. Hasta entonces, ya se verá.

De momento, el centro pondrá en conocimiento de los historiadores todo el archivo para que estos determinen un estudio sobre la actuación en la clasificación. Es la primera gran compra que hace el Estado, confirman, y no se van a precipitar en la digitalización. Quizás entonces, los investigadores particulares que se acerquen a la totalidad del archivo, una vez se haya hecho público, puedan establecer cuáles fotos son de Centelles y cuáles no.