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Los Arctic Monkeys templan aún más un atípico invierno madrileño

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En un invierno que no parece invierno, hay al menos algunas constantes que se mantienen, como la música de los ingleses Arctic Monkeys, retrospectiva, guitarrera y exultantemente joven, que esta noche ha contribuido a elevar la temperatura del Palacio de los Deportes de Madrid, ante unos 16.000 asistentes.

A fuerza de pequeños y rápidos saltos, un público enfundado en cuero, pantalones pitillos y camisetas ha vibrado al ritmo de las canciones de la banda comandada por el carismático Alex Turner, que ha presentado una nueva imagen con el pelo más corto y tupé, así como una nutrida representación de su último disco, "Suck It And See" (2011).

Tras su aclamado debut de 2007 gestado lejos de las oficinas de las grandes discográficas, se convirtieron en el primer fenómeno surgido de la anárquica Internet. De ellos se dijo, como se afirma cíclicamente de muchas bandas, que eran la nueva gran esperanza del rock. En su puesta de largo en Madrid han demostrado que, cinco años después, no han perdido fuelle.

Los monos del ártico no han llegado solos a Madrid. Les acompañaba como telonero en su periplo español Miles Kane, a la sazón, compañero de correrías de Turner en su proyecto musical paralelo, The Last Shadow Puppets.

La de Kane, que acaba de publicar su primer disco en solitario, ha sido una actuación efectiva y efectista, cargada de canciones guitarreras y animadas; en definitiva, de eso que uno piensa que escuchará cuando el que toca es un joven roquero británico.

Después, en torno a las diez y veinte de la noche, ha llegado el turno de las grandes estrellas de la jornada, tras su paso por Australia y antes de recalar mañana, siguiendo su gira europea, en el Palau Sant Jordi de Barcelona.

Desde la primera canción, "Don't Sit Down 'Cause I've Moved Your Chair", estos británicos han dado muestras de que tenían ganas de enseñar su nuevo material, extraído de su bien recibido por crítica y público cuarto disco de estudio, "Suck it And See" (2011), una expresión inglesa que metafóricamente significa algo así como "prueba y verás".

De él dijeron en una reciente entrevista con Efe que es su "disco más tradicional", tras el más aventurado "Humbug" (2009) y los previos "Favourite Worst Nightmare" (2007) y, cómo no, "Whatever People Say I Am, That's What I'm Not" (2006), que les deparó el prestigioso premio Mercury que se concede en Reino Unido al mejor disco del año.

"Suck it And See" es, como la música que han desplegado esta noche en Madrid, un disco vivo y alegre (no en vano, fue grabado en California), con melodías que beben del pop sin perder su fuerza roquera, como en "The Hellcat Spangled Shalalala" o "Black Treacle", que han sido de las primeras en sonar.

En ese primer bloque del concierto, también ha habido tiempo para viejos cortes como "Crying Lightning" y "Teddy Picker", antes de pasar a dos de los auténticos clásicos de los Arctic, "The View From The Afternoon" y "I Bet You Look Good On The Dancefloor", el primer tema que editaron en su carrera.

La gente de Turner ha seguido diseminando a lo largo del concierto material reciente ("She's Thunderstorm", "Library Pictures" y "Brick by Brick", muy aplaudido), reservando para los bises el tema que da título a su última producción, "Suck it And See".

De los españoles, que les arroparon y alabaron en su actuación el pasado verano en el Festival Internacional de Benicàssim, destacan su actitud "entusiasta" y "ruidosa", algo que se ha dejado sentir también esta noche en el escenario más populoso de Madrid.

En medio de ese jolgorio saltarín ha llegado el final de un concierto fugaz (ha durado poco más de una hora) que se ha cerrado con "When The Sun Goes Down", la ya emblemática "Fluorescent Adolescent" y con "505", acompañados de Miles Kane.

Javier Herrero.