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Arde otro colegio en una ola de disturbios en Dinamarca que remite

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Un nuevo centro escolar ardió la pasada noche en Copenhague durante un rebrote de los disturbios callejeros que protagonizan desde hace seis días jóvenes de origen inmigrante en la capital danesa y otras ciudades del país.

La policía local informó hoy de que un colegio en el barrio de Bronshoj de Copenhague fue anoche pasto de las llamas en un incendio provocado por jóvenes alborotadores, en la mayoría de los casos de edades comprendidas entre los 15 y 18 años.

La policía ha podido evitar en los últimos días el incendio de otros seis centros escolares en Copenhague y un colegio en la localidad de Ringsted, mientras en los disturbios han sido detenidos hasta ahora 70 jóvenes que se encuentran a la espera de ser presentados ante el juez.

Pese a todo, bomberos y policía señalaron que los disturbios han remitido apreciablemente y que, con la excepción del incendio del colegio, la pasada noche no hubo casi incidentes y que fuera de la capital no hubo acción alguna similar.

En noches pasadas, jóvenes alborotadores incendiaron contenedores de basura, varios automóviles y provocaron pequeños fuegos en portales de viviendas, sin que los daños fueran cuantiosos o se produjeran desgracias personales.

La justicia ordenó este viernes el ingreso en prisión preventiva por un plazo de dos semanas de un adolescente de 15 años, que en declaraciones televisivas hizo un llamamiento público a continuar los disturbios.

La ministra de Justicia de Dinamarca, Lene Espersen, anunció mientras tanto una política de mano dura contra los jóvenes que protagonizan esos incidentes y que el jueves provocaron el incendio parcial de otro colegio a las afueras de la capital del país.

La ola de disturbios es atribuida a tensiones entre los jóvenes de la comunidad inmigrante procedente del Tercer Mundo y la policía danesa, aunque se desató coincidiendo con la detención de una célula islamista que planeaba asesinar a uno de los dibujantes daneses que caricaturizó a Mahoma en el diario "Jyllands Posten".

La prensa local recuerda hoy los graves disturbios protagonizados por jóvenes inmigrantes en Francia hace dos años y comenta que las causas de los altercados en Dinamarca son las mismas.

"No debemos buscar explicaciones complicadas. La criminalidad siempre ha partido de las clases bajas en la sociedad. Como siempre, viven en guetos, no tienen trabajo y se sienten abandonados", escribe en su editorial de hoy el rotativo "Politiken".

Añade que "en Dinamarca los miembros de las clases bajas ya no se llaman Rene o Brian, sino Hassan y Ali. Los alborotadores han aprovechado la expulsión de dos tunecinos por sus planes de asesinato de un caricaturista de Mahoma como cómoda justificación".