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Argentina busca un shock de confianza tras las desafortunadas señales a los inversores

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Argentina ha cometido en los últimos meses, y años, varios "pecados" en materia económica, necesita la absolución de los mercados y no encontró mejor señal de su "voluntad de enmienda" que anunciar hoy que cancelará su millonaria deuda con el Club de París echando mano de sus reservas monetarias.

Argentina no sabe aún si logrará el perdón de los mercados financieros, pero al menos su presidenta, Cristina Fernández, se aseguró hoy de que su acto de contrición llegue a los oídos adecuados: "Esta cancelación reafirma la voluntad de pago de Argentina", dijo.

No es poca cosa para un país que ha sido calificado como "defaulteador serial" por las repetidas veces que se declaró en cesación de pagos -la última a finales de 2001-, un fantasma que reapareció en las últimas semanas en la prensa local e internacional con artículos sobre la supuesta debilidad fiscal argentina.

"El pasado nos condena", admitió hoy Fernández al hablar del historial de endeudamiento e incumplimiento de Argentina, pero aseguró que esa etapa ha concluido y que la reducción progresiva de los pasivos es "una política de Estado" iniciada en la gestión de su antecesor y esposo, Néstor Kirchner (2003-2007).

Esa política incluyó reestructurar en 2005 deudas con acreedores privados por 102.000 millones de dólares y cancelar un año después 9.500 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional.

En los últimos días el Gobierno se había esforzado por asegurar que cumplirá sin sobresaltos los compromisos de deuda de éste y el próximo año, pero al mismo tiempo había enviado señales contradictorias que alertaron a los inversores.

La peor fue convalidar una tasa de interés del 15 por ciento al colocar en forma directa bonos públicos en Venezuela, lo que fue leído en los mercados como un acto desesperado por conseguir fondos a cualquier precio.

El resultado inmediato: los títulos argentinos cayeron en picada y el riesgo país se disparó.

El ministerio de Economía salió entonces a recomprar bonos públicos con vencimiento en los próximos años, pero la medida no fue suficiente para un mercado malhumorado por los artificiales datos oficiales de inflación.

Es en este contexto que entra en escena el Club de París, organismo integrado por 19 naciones desarrolladas con el que Argentina intentaba llegar desde hace dos años a un acuerdo de renegociación de deudas por 6.700 millones de dólares.

¿Por qué entonces Argentina anuncia en forma sorpresiva ahora que cancelará ese pasivo en efectivo?

"La oportunidad de este anuncio está asociado con generar un shock de confianza porque la percepción sobre la evolución fiscal y financiera de Argentina era bastante preocupante", dijo a Efe Rodrigo Álvarez, gerente de Economía y Finanzas de la consultora privada Ecolatina.

"Hubo una suma de situaciones desafortunadas en el manejo de la deuda", con la colocación de bonos en Venezuela, y la "sub-declaración de los datos de inflación, lo que había generado desconfianza, escepticismo y frustración en los inversores", apuntó.

El anuncio de hoy también busca un rédito en términos de inversiones extranjeras directas, algo que necesita urgentemente Argentina para expandir su capacidad productiva.

La falta de normalización de pagos con el Club de París impedía a bancos de los países miembros del organismo dar créditos blandos a sus empresas para invertir en Argentina.

"Esto por lo menos va a permitir que estas líneas de crédito se liberen, principalmente para grandes proyectos de infraestructura", destacó a Efe Manuel Sánchez Gómez, director de la consultora privada MVAS Macroeconomía.

Álvarez coincide en que esta cancelación "devuelve visibilidad a Argentina como una alternativa de inversión", lo regresa "al radar de los inversores".

El pago al Club de París se hará con las reservas del Banco Central de "libre disponibilidad", aquellas que exceden las existencias utilizadas para cubrir la base monetaria, estimada en unos 98.000 millones de pesos (32.130 millones de dólares).

Según Sánchez Gómez, el monto que se va a utilizar es "relevante", aunque el nivel de reservas que quedará tras la cancelación (unos 40.300 millones de dólares) "continuará siendo bueno porque seguirá cubriendo la base monetaria".