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Argentina se rinde al vegetal

Tras 20 días de paro el desabastecimiento de carne es casi completo

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La falta de carne y leche empieza a caldear el ánimo de los porteños. Tras 20 días de paro comercial y cortes de ruta de los ruralistas por el recorte de sus ganancias, el desabastecimiento amenaza con volver vegetarianos a los seres más carnívoros del planeta: el homo argentinus.

Esta especie austral consume casi 70 kilos de carne y 30 de pollo por año. Acostumbrados a que la ensalada o el puré sean un simple acompañamiento en su dieta, todos notan la ausencia de su objeto del deseo: la chuleta. Lo que en el mundo es un lujo, en Argentina es un artículo de necesidad.

Su falta ha disparado las tensiones en las carnicerías. Hace cinco días que Juan, un carnicero del Mercado de San Telmo, no recibe un gramo de carne. Le quedan apenas 15 pollos. 'Ya estoy harto. Al principio yo entendía a los del campo, pero ya les ofrecieron un buen arreglo y tienen que agarrar', pide.

Tras la suba del 9% en las retenciones a las exportaciones de soja, el Gobierno reconoció su pecado original al anunciar el lunes un paquete de medidas para compensar al 80% de los alcanzados por la medida. Estos 62.500 pequeños productores, que exportan menos de 500 toneladas, quedarán igual que antes. La respuesta de las cuatro entidades ruralistas fue mantener la medida de fuerza hasta el miércoles.

La cara más amable del Gobierno expuso la intransigencia del campo. En una jugada inteligente, la presidenta Cristina Fernández los dejó fuera de juego. 'Me dolió mucho ver una fotografía con la mitad de las verduras echada a perder', dijo, y lo contrapuso a la imagen de los ruralistas comiendo asados a la vera de los caminos.

La sociedad, rehén del enfrentamiento, empieza a hartarse. El desabastecimiento también ha llegado al lujoso barrio de Recoleta. Ahora, las charlas donde se explicita la urticaria que genera Fernández y el apoyo irrestricto al campo, se hacen con la panza vacía de carne. Josefina, una vecina, lleva tres días recorriendo supermercados en busca de leche para su hija por la imposibilidad de comprar más de tres litros por persona. 'Que se dejen de joder. ¡Todos!', protesta.

A 20 días del comienzo del paro, se tiró más de un millón de litros de leche y se han sacrificado cerca de un millón de pollos. Los precios de los productos se han duplicado y se empezó a ver amenazada la cadena de pagos de los diferentes eslabones de la cadena productiva.