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De Arístegui vaticina que el Ejército sirio hará caer al régimen de Al Asad

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El hasta ahora portavoz de Exteriores del PP en el Congreso, Gustavo de Arístegui, cree que el Ejército sirio, al igual que ocurrió en Egipto y Túnez, acabará poniéndose del lado del pueblo y hará caer al régimen de Bachar al Asad.

"Es solo cuestión de tiempo", vaticina De Arístegui en su último libro, titulado "Encrucijadas árabes. Lo que España y el mundo se juegan", de Singular Ediciones, en el que analiza las revueltas y los procesos de cambio en el mundo árabe.

El diputado del PP, en declaraciones a Efe, no tiene duda de que la represión "brutal y sanguinaria" del régimen de Al Asad le acabará pasando factura cuando la mayoría de los miembros del Ejército asuman que la cifra de muertos es "intolerable".

Desde que comenzaron las protestas en Siria el pasado mes de marzo, la reacción de las autoridades sirias ha costado la vida a unas 3.000 personas, según la ONU.

A juicio de De Arístegui, el miedo a las represalias es lo que está haciendo que el Ejército no haya desertado ya del régimen de Damasco.

El diplomático y político del PP augura que la muerte violenta del exlíder libio Muamar el Gadafi a manos de los rebeldes tendrá un "efecto multiplicador" sobre la represión en Siria.

"Por muy monstruoso que fuera (Gadafi), no se puede admitir este tipo de barbarie, de tortura pública e impúdica", afirma De Arístegui acerca de cómo falleció el dictador libio.

Considera una "buena noticia" el triunfo de las revoluciones en Túnez, Egipto y Libia, pero advierte de que algunos procesos de cambio podrían derivar en "una situación peor".

"He ahí la encrucijada. Hay que ser muy precavidos. No es una 'primavera' y no sabemos cuál va a salir bien y cuál va a salir mal. El mapa que se nos avecina es incierto y en algunos casos, no vaticina nada halagüeño", augura.

La implantación de la "sharia" (ley islámica) en Libia o la victoria arrolladora del movimiento islamista Nahda en Túnez son ejemplos de las dudas que surgen, señala De Arístegui.

En su opinión, los partidos islamistas, "si son islamistas, no pueden ser moderados", y "la aplicación de la sharia es difícilmente compatible con una democracia plena", sin que eso suponga -matiza- que "el islam no sea compatible" con un sistema democrático.

"Los árabes han demostrado con las revueltas que quieren democracia, dignidad y justicia", asegura.

De Arístegui no atisba cambios en los regímenes autoritarios de los países del Golfo Pérsico, aunque sí "una especie de perestroika" que dé pie a "reformas contenidas y controladas" que eviten el descontento popular.

De entre los países donde más progresos ha habido, el diputado del PP destaca Marruecos, donde "no es en absoluto previsible que pueda acabar siendo un régimen islamista".

A su entender, esta situación beneficia a España, porque "cuanto más democracia haya en Marruecos, más baja será la posibilidad de que haya tensiones".