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¿Armas de un neonazi para yihadistas?

Los investigadores siguen preguntándose por qué, para qué o para quién el neonazi Diego Frías,  acusado de colaboración con banda terrorista yihadista, acumulaba las armas y munición halladas en su casa. 

Diego José Frias Álvarez.

JOAN CANTARERO

@JoanCantarero

Sin armas no es posible generar terror. Los yihadistas detenidos en Cataluña lo tenían claro y sabían que para poder emular a sus “hermanos” del Estado Islámico resultaba imprescindible formar a sus acólitos en el odio al “infiel”, marcar los objetivos contra los que actuar, obtener financiación y disponer de armas y explosivos para ejecutar sus planes.

Esta semana ha vuelto a ocurrir. El terrorismo del Estado Islámico ha llevado a cabo una nueva matanza con un balance de 68 personas muertas y más de 200 heridos de diversa consideración, además de hacer saltar las alarmas y provocar el pánico social. Lo inquietante de todo esto es que para lograr sus objetivos esta organización terrorista sólo ha necesitado la participación de tres lobos solitarios muy jóvenes; dos de ellos armados hasta los dientes y un tercero cargado de explosivos.


La “Fraternidad Islámica, Grupo para la Predicación de la Yihad”, integrado en el movimiento Yihadista Global y afín ideológicamente al Estado Islámico (DAESH), es la organización desarticulada en Cataluña por los Mossos d’Esquadra en la denominada “Operación Caronte”, seguramente bautizada así por los investigadores dado que los miembros de esta célula yihadista ejercían también de “barqueros de Hades” llevando “almas errantes” de occidente para combatir por el Califato a Siria.
Como en toda organización jerarquizada la “Fraternidad Islámica” contaba con un líder, Antonio el peluquero, que marcaba el camino a seguir; unos fieles seguidores con cometidos diversos como el proselitismo y la captación; así como unos proveedores y suministradores varios, entre los que presuntamente se encontraría el neonazi de Sant Quirze del Vallés Diego Frías.

Para el Juzgado Central de Instrucción 1 de la Audiencia Nacional Diego Frías era la persona a la que recurrió Aalí con la intención de proveerse de armas y explosivos. Aalí quería tener un arsenal propio para llevar a cabo su guerra contra los infieles y consideraba que Frías era su hombre para conseguirlo.
El líder de Fraternidad Islámica se reunió físicamente con el neonazi, ya que estaba convencido de que éste podría suministrar armas y explosivos a su célula yihadista, imprescindible para llevar a cabo su bautizo de sangre al estilo de los ocurridos este último viernes en Francia, Túnez y Kuwait, o como la matanza de periodistas en el Charlie Hebdo.

Según el sumario “uno de los principales problemas a los que se está enfrentando la organización terrorista investigada es el acceso a los materiales necesarios para perpetrar un atentado en suelo español. A tenor de lo manifestado por el testigo B1, la Fraternidad Islámica trató de subsanar este problema a través de la mediación del señor Diego José Frías Álvarez, una persona de tendencias antisemitas con capacidad de conseguir armas y materiales explosivos”

El hallazgo del arsenal de Frías

Entre los primeros objetivos de esta célula terrorista, según consta en los atestados que maneja la Audiencia Nacional elaborados por los Mossos d’Esquadra, se encontraba la librería y Sinagoga conocida como La Piedra, situada a escasos 200 metros del Palau de las Generalitat de Cataluña. Un lugar emblemático y de culto en la judería barcelonesa. Pero también había otros objetivos.

El día 8 de abril de este año, a las 4:30 horas de la madrugada se llevó a cabo el registro del domicilio de Diego José Frías, recién detenido y otras tres direcciones más de locales de los que es propietario. Una comisión judicial acompañada por agentes de los Mossos de Esquadra con un perro de la unidad canina entrenado en la detección de armas y explosivos, procedió al registro de su casa en la calle Anselm Clavé 1 de Sant Quirze del Vallés, en Barcelona, en presencia del neonazi.

Según el auto de entrada y registro, nada más ser abierta la puerta del domicilio para realizar la inspección previa, el perro policía detectó algo sospechoso en la vivienda. El can señaló a una caja fuerte oculta tras una estufa, que al abrirla contenía una granada de mano. El hallazgo provocó un retraso en el registro hasta que los Tedax de los Mossos se hicieron cargo del artefacto.

Esta granada de mano, de la marca Oramil modelo R41, de color de color verde, está considerada como un arma de guerra, aunque ya no esté siendo utilizada por el Ejército español. Existen otros dos modelos de esta granada, una de color azul, de ejercicio, y otra naranja para instrucción. “El artefacto tiene una capacidad de destrucción en un radio de 10 metros, cargada con hasta 3.500 bolas de acero, tiene una carga explosiva compuesta por 125 gramos de TNT y mide poco más de 11 centímetros de alto por 6 de ancho. Explosiona al contacto o con un retardo de cuatro segundos, siendo lanzada a mano”, según informa un especialista de la Guardia Civil.

Tras la sorpresa del hallazgo de la granada de mano y la intervención de los artificieros de la policía autonómica se inició el registro de la vivienda, con la preceptiva presencia del detenido y actuando como testigos del registro contando su padre, su hijo y la pareja dominicana de Frías.

En primer lugar en ser registrado es el vestíbulo de la casa, y allí ya empiezan a encontrar de todo que sorprende a los funcionarios. Armas de todo tipo, defensas policiales, cajas de munición de diverso calibre –casi 800 cartuchos para todo tipo de arma corta y larga-, cargadores de fusil Cetme, complementos para escopetas, más de una veintena de cuchillos, machetes y puñales, puños americanos, grilletes… un auténtico bazar propio de un amante de la filosofía de Charlton Heston. Según se resalta en el informe policial la tenencia, distribución o venta, en la mayoría de los c está prohibido por ley, según recoge el Reglamento de Armas.
También encuentran un arma eléctrica Táser Great Power, capaz de realizar descargas eléctricas de 750.000 voltios y una pistola Umarex del calibre 4,5 con cartuchos de CO2 que simula una Walther P99 y realiza disparos de repetición.

El siguiente registro tiene lugar en la habitación del hijo de Frías, un menor de edad que pronto cumplirá los 18. Allí encuentran cuatro pistolas de Softair en el escritorio y dos cuchillos. Después aparece una escopeta SPAS 12 junto al armario. Según los expertos en armas de los Mossos “a la SPAS 12 le faltan algunos mecanismo para funcionar, pero se pueden conseguir con cierta facilidad”.

Esta escopeta es un arma ciertamente espectacular y es el mismo modelo que en enero pasado adquirió el Ministerio del Interior como arma adecuada para combatir precisamente el yihadismo tras los atentados terroristas de París. Es una escopeta de fabricación italiana –Franchi- y considerada como “un arma contundente” cuyo interés estratégico ha aumentado entre las fuerzas de seguridad ya que emplea munición capaz de parar al agresor aun cuando lleve puesto chaleco antibalas. Así dispara la SPAS 12 de Frías.
 
Otra las armas ocupadas en casa del ex militante del MSR es una escopeta Stinger modelo RTX 1206, en perfecto estado de uso, con catorce cartuchos de munición

Ambas armas guardan cierto parecido, según los expertos.” Tienen una apariencia agresiva y una culata que puede ser desmontada o modificada o instalar una plegable, acortando su tamaño y contribuyendo a su camuflaje. “También se le puede incorporar en el caso de la Stinger un lanzagranadas”.

Junto a las armas en el comedor de la vivienda también fueron encontrados varios libros ciertamente interesantes: “Manual practico del cuchillo”, “El Islam radical”, “Los integrismos”, “Utopía y realidad del Islam actual” y un libro fotocopiado: “Europa y el Islam”.

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