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Arqueólogos descubren unos extraños relieves mayas en Guatemala

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Arqueólogos descubrieron en la selva del norte de Guatemala unos paneles de estuco tallados que representan monstruos cósmicos, dioses y serpientes, las representaciones más antiguas que se conocen del libro sagrado de los mayas.

Los dos paneles, hallados recientemente apilados uno sobre otro y ambos de unos ocho metros de largo, datan de alrededor del año 300 A.C. y muestran escenas de la principal mitología maya, el Popol Vuh.

A los investigadores les llevó tres meses llegar a los tallados mientras excavaban en El Mirador, la ciudad maya más grande del mundo, dijo el miércoles Richard Hansen, que dirige las investigaciones en el sitio.

Los mayas construyeron templos y palacios en Centroamérica y el sur de México, dominando la región durante 2.000 años, antes de abandonar misteriosamente sus ciudades aproximadamente en el año 900 D.C.

La cuenca de El Mirador quedó abandonada mucho antes con una gran población urbana que dejó una compleja red de caminos y canales y una enorme pirámide que estaba bajo una densa vegetación.

La versión más antigua escrita del Popol Vuh fue descubierta a inicios del siglo XVIII por un sacerdote español y los paneles son los primeros relieves conocidos que describen a los principales personajes de la mitología maya, dos gemelos héroes, dijo Hansen.

"Esto es pre-cristiano, tiene una tremenda antigüedad y muestra otra vez la notable resistencia de una ideología que existió durante miles de años", dijo Hansen, un arqueólogo de la Universidad de Idaho que ha trabajado en El Mirador durante más de una década.

Sobre uno de los paneles, los gemelos están rodeados de monstruos cósmicos y encima de ellos hay una deidad que muestra a un ave con las alas extendidas.

En el otro panel se representa a un dios maya del maíz enmarcado por una serpiente ondulante, dijo Hansen, que trabajó como asesor para la película de Mel Gibson sobre los mayas "Apocalypto".

Extendido sobre una superficie de más de 2.000 kilómetros cuadrados, El Mirador tiene tres veces el tamaño de la famosa zona arqueológica de Tikal en Guatemala, un popular destino de turistas.

Pero la conservación de El Mirador está amenazada por narcotraficantes que usan el área para transportar cocaína y heroína a través de la frontera con México, por la deforestación, los saqueadores que roban antigüedades para venderlos en el mercado negro y cazadores de animales salvajes.