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La arquitectura española se presenta en Pekín sin complejos pese a la crisis

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Cuatro reconocidos estudios de arquitectura españoles presentaron hoy en la Universidad Tsinghua de Pekín un panorama actual de la creación de España en este campo, afectado por la crisis económica con cancelaciones de proyectos, pero que intenta ofrecer ideas más imaginativas y sostenibles que los rascacielos.

En China, donde los mejores arquitectos del mundo construyeron el Pekín olímpico y el Shanghái de la Expo, cuatro estudios españoles (Mansilla-Tuñón, Nieto Sobejano, EMBT y RCR Arquitectes) defendieron la pujanza de esta disciplina en España y se mostraron en muchos casos como una opción imaginativa y más sostenible a los rascacielos de neón y los inmensos y deshumanizados barrios de chalets.

La elección de la facultad de arquitectura de la Universidad Tsinghua para presentar estas ideas en Pekín no se dejó al azar, ya que es la mejor del país en su ámbito y donde se forman los más destacados arquitectos, ingenieros, científicos y políticos chinos.

El decano de la facultad, Zhu Wenyi, afirmó en su conferencia inaugural que las relaciones culturales entre España y China han sido muy intensas en la última década, y destacó que muchos alumnos chinos continúen su formación en Arquitectura en centros como la Universidad Politécnica de Cataluña o la Complutense de Madrid.

Igor Peraza, de EMBT (siglas del estudio Enric Miralles-Benedetta Tagliabue) explicó a los estudiantes el proceso de creación y construcción de la obra que les ha dado a conocer en China: el pabellón de España en la Expo Universal de Shanghái, una estructura ondulante y cubierta en mimbre que ha recibido más de 6 millones de visitantes y se ha convertido en uno de los símbolos del gran evento internacional.

El arquitecto comentó que el estudio también está acometiendo otros proyectos en China, como un museo en la provincia de Sichuan (cuyos pabellones en este caso serán de bambú), un jardín para la Exposición Internacional de Horticultura que acogerá Xian o un rascacielos de 230 metros en Shenzhen, la capital tecnológica de China.

Emilio Tuñón, de Mansilla-Tuñón, explicó para regocijo de los estudiantes chinos cómo unas simples patatas fritas eran la base de la original estructura del MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, en la ciudad leonesa), y habló de otros proyectos del estudio como el Museo de Cantabria y el Centro de Estudios de Cultura Visigótica de Toledo.

O el Museo de la Automoción de Torrejón de la Calzada (Madrid), una obra cuyos "sillares" no son otra cosa que autos viejos aplastados y reciclados.

Enrique Sobejano, de Nieto Sobejano, comentó muchos trabajos del estudio en los que se tuvo que hacer frente a la dificultad de combinar edificios históricos, muchas veces en ruinas, con ideas nuevas, tanto en proyectos de la pareja de arquitectos en el exterior (Alemania, Austria) como en España (Museo Canario de Las Palmas, ruinas cordobesas de Medina Azahara).

Finalmente, Carme Pigem, de RCR Arquitectes, mostró obras del trío de creadores que ella forma junto a Rafael Aranda y Ramón Vilalta, y que ha osado, por ejemplo, diseñar un hotel de planta baja y aire calmado (el Bab el Jinan) en la jungla de rascacielos que es Dubai, así como otras obras en las que unen el proyecto a la naturaleza que le rodea.

En palabras del también arquitecto Luis Fernández-Galiano, editor de la revista "Arquitectura Viva" y que condujo la conferencia, un rasgo que quizá une a estos y otros estudios españoles es "el diálogo con la ciudad, pues se construyen obras no exentas, sino que se piensan como parte misma de las calles".