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Arranca una temporada de Fórmula Uno marcada por los cambios

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La Fórmula Uno ha reducido los costes, modificado las reglas y entrado en una lucha por la supervivencia después de que Lewis Hamilton se convirtiera en el campeón más joven de ese deporte en noviembre de 2008.

El piloto de McLaren, de 24 años, comenzará a defender su título en Melbourne el domingo con una situación mundial inestable y en una competición que se prevé muy diferente a la que comenzó el año pasado, ya que ahora carga con el peso de preocupaciones financieras y discusiones respecto al futuro de la disciplina.

Todo es incertidumbre y cambio, pese a que el único novato en la carrera de Melbourne, que terminará al crepúsculo para comodidad de los espectadores europeos, será el piloto suizo de Toro Rosso Sebastien Buemi.

El rendimiento de los equipos el año pasado no puede considerarse una referencia, teniendo en cuenta los cambios reglamentarios para este año.

El británico Jenson Button ha dejado de ser una gloria pasada con un sueldo demasiado alto que en 2008 sólo sumó tres puntos, para convertirse en un potencial campeón antes que la primera de las nuevas ruedas lisas haya rodado.

Su monoplaza del equipo Brawn GP, diseñado por Honda antes de su retirada de la Formula Uno y que correrá con un motor Mercedes, ha sido el centro de todas las miradas durante las prácticas debido a su gran rendimiento, mientras que el McLaren, con motor Mercedes, ha corrido más lento.

CRISIS ECONOMICA

La mayor crisis económica en décadas provocó el abandono del equipo Honda en diciembre, mientras que ha generado incertidumbre sobre el futuro de fabricantes como Renault y Toyota.

"La crisis económica mundial ha empeorado mucho. Nadie puede decir que la situación no se deteriorará aún más en los próximos meses", advirtió días atrás el presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), Max Mosley, al anunciar más cambios radicales para 2010.

"Si eso ocurre, podríamos perder a otros fabricantes o incluso a equipos independientes, pese a sus mejores intenciones. Si esperamos y las cosas empeoran, será demasiado tarde", añadió.

El escándalo sexual que involucró a Mosley el año pasado y que llevó al jefe comercial de la F1, Bernie Ecclestone, a pedir su renuncia, ahora parece poco más que un recuerdo lejano.

No sería una sorpresa que Mosley, azote de los equipos y precursor de los recortes presupuestarios para este año y más allá, decidiera presentarse a la reelección en octubre y ganara.

Norteamérica ha desaparecido del calendario, junto con los encantos de la Francia rural. Abu Dhabi, rica en petróleo, hará su debut en un calendario más inclinado hacia Asia y Oriente Medio.

Además, las escuderías McLaren y Ferrari, que una vez fueron acérrimos rivales, ahora son aliados políticos y sus relaciones son excelentes.

NUEVO ASPECTO

El cambio más obvio en las pistas es el aspecto de los monoplazas, que son muy diferentes a los del año pasado. Los nuevos automóviles tienen líneas más claras, grandes alerones frontales y retaguardias más cuadradas, además de las ruedas lisas que reemplazan a las de antes, que tenían ranuras.

Menos visible es el nuevo y opcional sistema de recuperación de energía cinética, KERS, que se esconde bajo la piel del automóvil y le da a aquellos pilotos cuyas escuderías estén listas para usarlo una corta ráfaga extra de poder al apretar un botón.

Podrían pasar varias carreras antes de que quede claro qué equipo realmente puede aspirar al título y si habrá alguna sorpresa entre los pilotos.

Las prácticas de la pretemporada sólo dan una idea ya que los equipos no están sujetos a límites de peso, y a veces corren ligeros para atraer la atención o probar nuevos desarrollos.

Sin embargo, Brawn, el campeón Ferrari, BMW-Sauber y Toyota parecen estar en un buen nivel, mientras que Renault, Williams y Red Bull pueden esperar perseguirlos de cerca.

McLaren, ganador de seis carreras durante la temporada pasada y ahora dirigida por Martin Whitmarsh en sustitución de Ron Dennis, tiene un problema cuya gravedad sólo el tiempo desvelará.

Su falta de ritmo podría ser la oportunidad del brasileño Felipe Massa para hacerse con el título por primera vez tras quedar a un punto en el campeonato del año pasado. O quizás su compañero de Ferrari y campeón de 2007, Kimi Raikkonen, podría recuperarse tras su pobre última temporada.