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El arte del Centro Pompidou recorre Francia en forma de museo itinerante

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Cambrai, una ciudad de 34.000 habitantes en el noreste de Francia, recibe el Centro Móvil Pompidou, una iniciativa que pretende acercar el arte moderno y contemporáneo a los lugares más alejados de la capital francesa en forma de museo itinerante.

"El espíritu de nuestro centro es ir al encuentro de aquellos que no tienen la posibilidad de apreciar de forma cotidiana obras de arte", aseguró hoy a Efe el presidente del Centro Pompidou, Alain Seban, de quien partió la iniciativa en 2007 cuando llegó al cargo.

"Uno de cada dos franceses nunca ha pisado un museo de Bellas Artes", lamentó, "por eso con este proyecto pretendemos lograr que aquellos que lo visiten quieran repetir la experiencia".

Lo que Seban define como "una experiencia única en materia de descentralización cultural" es, en efecto, una idea pionera en Francia, cuyos primeros resultados indican, a juicio de sus responsables, que está teniendo éxito.

La primera etapa del proyecto, celebrada en la ciudad de Chaumont, logró una afluencia de 35.000 visitantes, 22.000 personas más que los habitantes de la villa.

"De los que vinieron, tres cuartas partes dijeron que repetirían", se complació el presidente del Centro Pompidou.

Tras su paso por la ciudad de Chaumont, en esta segunda etapa el museo itinerante ha llegado a Cambrai.

Emplazado en pleno centro de la ciudad, encajado entre el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, el Centro Móvil tiene algo de carpa de circo, por su colorido y su forma de gigantesca jaima.

Lo corrobora su arquitecto, Patrick Bouchain, que proyectó el espacio con la idea de hacerlo lo más accesible y atractivo posible.

"Siempre decimos que un circo es un recinto a pie de calle, sin cimientos, que se sitúa al mismo nivel que la gente normal", resumía cuando arrancó el proyecto en octubre de 2011.

La estructura, que se extiende a lo largo de 650 metros cuadrados, se articula en tres módulos unidos entre sí, que pueden colocarse en distintas posiciones "para adaptarse a las necesidades de cada ciudad", según Bouchain.

El color es la temática elegida, y el "cordón umbilical" que une la muestra permanente de París con la itinerante, una selección de obras maestras del siglo XX, elegidas entre las más de 60.000 que componen los fondos del Pompidou, de autores como Pablo Picasso, Georges Braques o Alexander Calder.

"Seleccionar las piezas que iban a viajar fue una verdadera tortura", confesó la comisaria de la exposición, Emma Lavigne, quien señaló que aunque algunas "se imponían por su relevancia", al final decidió el "principio de realidad".

En total, quince obras de grandes genios de la pintura y la escultura contemporánea -a las catorce iniciales se suma otra de André Cadere cedida por el museo de Nord-Pas de Calais-, un número "reducido pero suficiente" para que los visitantes puedan "asimilarlas y apropiarse de ellas", en palabras de Lavigne.

Con el fin de convertirlo en un evento "festivo y en el que todos puedan participar" la entrada es gratuita, y un programa de mediación cultural prevé la participación de cómicos y animadores que faciliten la comprensión de las obras.

"Creo que es un proyecto que va a devolver frescura y energía a las obras de arte ambulantes, va a recargarlas", consideró Seban, quien cree que, además, la iniciativa dará "vigor" a su hermano mayor, el Centro Pompidou en París.

Con un presupuesto de 400.000 euros por etapa, la iniciativa está financiada al cincuenta por ciento por la Fundación Total y por los actores regionales, entre los que se encuentran entidades públicas y patrocinadores privados.

El objetivo final es promover e impulsar la cultura en Francia fuera de las grandes metrópolis y crear una red entre los demás museos de las urbes que visita el Centro Móvil.

"Queremos ser el catalizador que dé dinamismo a los otros centros culturales de las ciudades por las que pasemos", resumió el presidente del Pompidou.

Andrea Olea