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El discurso machista del portavoz del PP El artículo sobre el machismo de Rafael Hernando que 'El País' no quiere que leas

El periódico del grupo Prisa publicó y eliminó al cabo de unas horas un artículo de opinión de Octavio Salazar que denunciaba cómo el portavoz del PP menospreció a su homóloga de Unidos Podemos, Irene Montero, en el debate de la moción de censura a Mariano Rajoy, el miércoles. "Les dije que no hay nada que matizar, porque no lo hay", explica el autor.

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El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, durante su intervención para responder al líder de Podemos, Pablo Igleisas, en la segunda jornada del debate de la moción de censura. EFE/Emilio Naranjo

El diario El País publicó y eliminó a las pocas horas este viernes un artículo de opinión que denunciaba la actitud machista del portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando, hacia su homóloga de Unidos Podemos, Irene Montero, en el marco del debate de la moción de censura de su grupo al Gobierno de Mariano Rajoy, el miércoles.

"Si alguna consecuencia positiva podemos extraer del debate de la moción es el ejemplo que nos ofreció una vez más  Hernando sobre el tipo de varón que debería estar fuera de la vida pública, y al que ningún joven debería aspirar a parecerse"

El autor del texto, Octavio Salazar, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Córdoba e investigador en materia de Igualdad, afirma que el rotativo del grupo Prisa publicó el artículo a primera hora de la mañana del viernes -en uno de sus blogs asociados, Mujeres, con el que lleva colaborando al menos dos años-, y unas horas después desde el periódico se pusieron en contacto con él para pedirle que lo matizara, para después eliminarlo.

"Me contestaron que les parecía fantástico, que se sacaría a portada de la versión digital", relata a Público Salazar. Horas después, cuando el texto había generado mas de 300 comentarios y se había hecho viral, le indicaron que el director del diario, Antonio Caño, había leído el artículo, y exigía que se "suavizara" o que fuera retirado. 

"Les dije que no había nada que matizar, porque no lo hay", defiende el autor. Poco después recibió otra llamada, en este caso de un directivo del periódico, que le explicó que consideraba "inoportuno" calificar de "machista y misógino" a Hernando, así como que se vinculase esta actitud machista con el pacto contra la violencia de género".

"Lamentablemente no podréis leer este texto porque la dirección de El País ha decidido que no es oportuno.. después de haberlo publicado", afirmaba también el autor desde su perfil en la red social Twitter.

El artículo Rafael Hernando: el hombre que no deberíamos ser, publicado también en el blog personal de Salazar -Las Horas-, denuncia la actitud de "desprecio de las mujeres, la negación de su individualidad y autoridad" y la "necesidad de empequeñecerlas" que Hernando mostró en el debate -"Como es habitual en él"-.

"Si alguna consecuencia positiva podemos extraer del debate de la moción de censura es el magnífico ejemplo que nos ofreció una vez más el portavoz del Grupo Parlamentario Popular sobre el tipo de varón que debería estar fuera de la vida pública y al que ningún joven debería aspirar a parecerse", afirma Salazar.

"Rafael Hernando, no solo por lo que dice sino por como lo dice, es el mejor ejemplo de un modelo de virilidad que deberíamos superar si efectivamente queremos construir una sociedad en la que el sistema sexo/género no siga estableciendo jerarquías entre nosotros y ellas", reza el texto. 

"Mientras que para los hombres los vínculos afectivos o sexuales no han supuesto nunca un argumento que mine nuestra autoridad – al contrario, incluso puede llegar a ser un factor más de reconocimiento entre iguales -, para ellas sus relaciones personales y familiares juegan en contra y son esgrimidas por el adversario como argumento de peso para quitarle valor a su acción política", señala.

"Si algo nos demostró la fallida moción de censura es que este país necesita no tanto un pacto contra la violencia de género sino un pacto contra el machismo. Lo cual pasa necesariamente por la pérdida de protagonismo en la escena pública de quienes no parecen dispuestos a bajarse del púlpito de su virilidad y por la militancia activa de todos nosotros, los sujetos privilegiados, en la renuncia a nuestros dividendos y en la denuncia feroz de cualquier comportamiento o actitud que nos marque como machitos habituados al ejercicio de la violencia", zanja.