Público
Público

Un artista en el que creer

El Guggenheim acoge desde hoy 'I want to believe', una retrospectiva dedicada al artista chino Cai Guo-Qiang

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Cai Guo-Qiang (Quanzhou, 1957) pasará a la historia como el artista chino que se amparó en sus pinturas para mostrar a Occidente que la pólvora es algo más que una sustancia para destruir. El Museo Guggenheim de Bilbao muestra desde hoy, y hasta el 6 de septiembre, una muestra de este afán en la retrospectiva I want to believe (Quiero creer).

En su obra, Cai Guo-Qiang predica que más allá del azul, del rojo, del lila, del verde... y de sus infinitas combinaciones controladas, pueden crearse pinturas 'imprevisibles' con explosiones sobre lienzos. La pólvora o la medicina del fuego, como se le llama en su país se ha convertido así en la seña de identidad de este hombre que creció como artista primero en Japón y después en Nueva York, donde reside.

La evolución de China

Abandonó su China natal en los años 80 movido por sus inquietudes artísticas y sus ansias de abrirse al mundo, pero sin dejar de mirar atrás. Como comentaba en una entrevista con Público hace unos días, la retrospectiva que expone ahora el Guggenheim permitió a la crítica de su país, en la escala de esta muestra en Pekín, percibir cómo utiliza en sus trabajos las 'tradiciones antiguas de China' y qué 'efectos tienen éstas en el mundo'. 'Han encontrado en China una nueva fe, una nueva confianza y una nueva reafirmación de la cultura china', decía orgulloso.

En la presentación ayer de la muestra, volvió sobre esa idea para ir más allá en una lectura sobre los cambios que está viviendo su país desde la época de Mao. Y reivindicó sin tapujos que 'no se subestimen' los pasos dados estos años por el pueblo chino, pese a las aún graves dificultades que arrastra del régimen de Mao.

Según Thomas Krens, comisario de esta exposición retrospectiva, 'Cai Guo-Qiang ha socavado los parámetros de la creación artística aceptados en nuestro tiempo. Oscila con libertad entre la mitología antigua, la historia militar, la cosmología taoísta, las tácticas revolucionarias maoístas, la filosofía budista, la tecnología pirotécnica, la medicina china y los conflictos globales contemporáneos'.

Las obras de la muestra

Además de pinturas de pólvora, como el inmenso Dibujo para las huellas de la historia, de 33 metros de longitud, la muestra de Bilbao presenta vídeos de algunos de sus espectáculos con pólvora en los Juegos Olímpicos de 2008, así como grandes instalaciones. Una de las más espectaculares es Inoportuno, con ocho coches por los aires atravesados por tubos de luz. También destacan el Patio de la recaudación de la renta, con esculturas de arcilla que crean artesanos chinos y alumnos de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, y De frente, donde el visitante se topará con una manada de 99 réplicas de lobo.