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El artista griego Jannis Kounellis ve un "cambio de conciencia"

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Tierra, listones de madera, zapatos viejos y muebles rescatados del vertedero son algunos de los materiales utilizados en el taller que imparte en Santander el artista griego Jannis Kounellis, quien ve un "cambio de conciencia" en el arte, que quiere recuperar, a su juicio, "sus valores anteriores".

Kounellis, nacido en El Pireo pero afincado en Italia desde los años cincuenta, fue uno de los fundadores del llamado "arte povera" (arte pobre en español), una corriente que busca crear obras artísticas a partir de elementos cotidianos y materiales orgánicos.

A su taller, organizado por la Fundación Marcelino Botín de Santander, asisten jóvenes creadores españoles, entre ellos la santanderina Julia Orallo, junto a otros procedentes de México, Estados Unidos y Colombia.

El artista griego ha dejado claro, en un encuentro con periodistas, que su intención no es dar clases, sino abrir un diálogo con sus alumnos. "Se trata de que hacerles preguntas y de que ellos me pregunten a mí", ha resumido.

"En este mundo globalizado lo importante es que cada uno tenga su identidad", ha añadido, antes de insistir en que su objetivo es que esa "conversación" con los jóvenes que trabajarán con él durante dos semanas en su taller sea "auténtica".

Para Jannis Kounellis, muchos creadores habían convertido el arte en algo "abigarrado y rococó" pero se está produciendo un cambio de de conciencia y "lo que se quiere es reconstruir, volver a los valores anteriores".

También considera que la sensibilidad, las posibilidades y los valores que encierra el "arte povera" hacen que ésta sea una corriente muy próxima a los jóvenes, un movimiento además que da libertad a los artistas y que se aleja totalmente de lo dogmático.

Así, ha recordado que nunca hubo un manifiesto del "arte povera", que no nació de una declaración como el minimalismo u otros movimientos y empezó a desarrollarse de la mano de una generación de artistas italianos, muy diversos pero a los que unía una voluntad común. "No hay un orden ideológico pero tiene una ideología", ha matizado.

Y cuando se le ha preguntado si el mercado está impulsando a los artistas más jóvenes a buscar el éxito a toda costa, ha respondido con un "ese es un tema del pasado".

Además ha subrayado que no le preocupa la utilización de las nuevas tecnologías para crear, aunque ha resaltado que en el arte virtual no hay posibilidades de palpar ni de determinar el espacio físico, como ocurre, por ejemplo, cuando se trabaja con un bloque de carbón, y, sobre todo, no puede existir la sombra, que es una de sus grandes inquietudes como creador.

El taller de la Fundación Botín, que se celebra en su sede de Villa Iris, comenzó el pasado lunes y finalizará el próximo viernes, 10 de julio, cuando abrirá sus puertas al público, para que compruebe cómo ha ido ese diálogo entre artistas.