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La artista Tania Bruguera anuncia un partido político en Berlín y Nueva York

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La artista Tania Bruguera (La Habana, 1968) ha anunciado a EFE que en enero creará un partido político internacional para los inmigrantes en Berlín y en Nueva York de forma simultánea, ya que, para ella, la principal función del arte es incidir en la vida pública y la presencia en los museos no es suficiente.

Tani Bruguera, una de las artistas latinoamericanas más internacionales, es conocida por sus controvertidas performances, como la del año pasado en Bogotá (Colombia), en la que se pasaron entre los asistentes varias bandejas con cocaína, o por haber firmado un contrato con otro artista, en el que se estipula que el que muera primero cede su cadáver al otro para una obra de arte.

Ahora, Tania Bruguera se plantea otro nuevo reto artístico y, según ha avanzado a EFE en León en una entrevista, creará un partido político internacional para los inmigrantes.

Ha dicho que "está un poco cansada de hacer exposiciones en museos" y que el año que viene no participará en muestra alguna.

A su juicio, el arte es incidir en la vida pública y con los museos no es suficiente, "no es que no valgan para nada, pero tienen una serie de códigos, condicionados por la Historia del arte que alejan la obra de la vida cotidiana".

Así, en 2011, se centrará en este nuevo partido, que inscribirá el próximo mes de enero en el distrito de Queens en Nueva York, y que creará de forma simultánea en Berlín.

También lo ha intentado hacer en París pero no ha sido posible, ha dicho la artista, que ha explicado que es el "reto más difícil" al que se enfrenta en su profesión.

El partido se llamará Movimiento Inmigrante Internacional y, aunque, según ha dicho, tiene "muchas probabilidades de fracasar", su objetivo es que los inmigrantes tomen el poder político, incidan en la vida pública y puedan proponer cosas distintas.

Con ello, se propone tratar de cambiar la imagen que tiene de los inmigrantes de la sociedad, ya que es curioso que en todos los países sufren discriminación y en todos los estratos sociales.

Es consciente de que hace falta mucho dinero para llegar a unas elecciones, pero lo va a intentar.

Bruguera ha aclarado que no tiene ambiciones políticas, no piensa llegar a ser ministra de Cultura y que ni siquiera presidirá el partido político que cree.

El año pasado, la artista "armó un gran revuelo", según ha reconocido, a raíz de una performance que hizo en la Universidad Nacional Colombia, en la que se pasaron varias bandejas con cocaína, pero que "gracias a Dios" se saldó el asunto "sin grandes consecuencias".

Ha confesado que no se arrepiente de esta actuación, ni de nada de lo que ha hecho en su vida, ya que cuando uno hace "arte político", como así lo llama, pueden ocurrir cosas de estas.

En 2006, Bruguera firmó un contrato con otro artista, en el que se estipula que si uno de los dos muere primero le da el cuerpo al otro para hacer una obra de arte post-morten, con la cláusula de que el fallecimiento no sea por "algo sospechoso", para evitar que un tercero fuerce esa muerte por morbo.

A la muerte, ha dicho que no la tiene miedo, que piensa en ella con frecuencia y ha considerado que si se quiere "hacer una buena obra" se tiene "que pensar en que es la última" que vas a hacer.

La artista ha pasado por León para presentar el pasado viernes el libro "Tania Bruguera. La promesa de la política" en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), institución que ha dedicado este último proyecto expositivo al arte latinoamericano.

El título de la obra lo ve muy oportuno en esta época, en la que "gracias a la crisis hay una vuelta a la duda sobre la política", lo que le lleva a uno a preguntarse por el "cómo van las promesas que se hicieron".

Bruguera se ha referido también a la situación de Cuba y ha cuestionado que se haya producido una apertura hacia el exterior, ya que, para ella, "apertura es salir y entrar cuando a uno le de la gana".

Ella, por su parte, considera que "cada vez que" hace "una entrevista" tiene "que negociar" consigo misma "el nivel de riesgo" que tiene en Cuba y, para ella, "esto no es una apertura".

Belén Molleda