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El artista Zeng Fanzhi expone por primera vez en España en la Fundación Godia

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El artista Zeng Fanzhi, considerado uno de los valores más sólidos de la plástica china, expone por primera vez en España en la Fundación Godia, donde exhibe una selección de su colección privada, sus obras más íntimas, las que no ha querido vender nunca.

El arte de Zeng Fanzhi se caracteriza por un dominio de la técnica pictórica que le permite sobreponer en una misma pieza elementos figurativos y abstractos.

La exposición se inicia en la escalera monumental de la Fundación Godia con cinco grandes retratos, de 2,20 x 1,70 metros, de los cinco grandes iconos de la educación china del siglo XX: Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao.

Los retratos de los cinco iconos del comunismo han sido reproducidos miles de veces en la propaganda oficial, a modo realista, hasta el punto de haberse convertido en iconos contemporáneos.

En su serie "Grandes hombres", Zeng Fanzhi utiliza la imagen arquetípica: Marx, Engels y Lening con levita, Stalin y Mao vestidos de militares, los rasgos reflexivos, la mirada serena, para transmitir al espectador la sensación de serenidad y confianza.

Las dimensiones de los cuadros remiten también a la propaganda oficial, como si hubieran sido concebidos para ser colgados en un teatro, un estadio o una plaza.

Sobre esa base, Zeng Fanzhi introduce una serie de elementos sutilmente discordantes, como el color ceniza de la piel que contrasta con el rojo de los labios, que en la China comunista es un símbolo de éxito.

En los cinco retratos, el artista da un tratamiento a la superficie pictórica alejado del realismo, subrayado por una apariencia de tela arañada, rallada o rozada.

En la planta baja de la Fundación, en la que se evoca un ambiente más íntimo que invita a la contemplación minuciosa de las obras, se puede contemplar un retrato de Francis Bacon, uno de los referentes de Fanzhi.

En este retrato del artista británico, de grandes dimensiones (2,20 x 2,20 metros), Bacon, con la cabeza ligeramente inclinada, como si interrogara al espectador con la mirada, tiene una mano en el bolsillo, mientras en la otra, desproporcionada, sostiene el cuerpo de un animal degollado.

La complejidad de la expresión del rostro, los matices del rojo, rosa y blanco de la carne sangrienta, contrasta con el fondo monocromo y con la gabardina que, en la parte inferior, se descompone en gotas de pintura.

La imagen humana se presenta siempre en las obras de Fanzhi con rasgos inquietantes, como en "We", en las que los ojos sobresalen del rostro y subrayan el carácter estático de los dos personajes uniformados.

El retrato del hombre de la gabardina roja transmite la misma inquietud y una posición estática: ojos almendrados, fijos y sin expresión; un cuerpo y un brazo en el bolsillo rígido.

"El hombre de los labios rojos" forma parte de la serie "Máscaras" (1994-2000), con las que se dio a conocer en Occidente.

"Hacia 1990, los ejecutivos de China empezaron a llevar traje y corbata; todo el mundo quería tener buen aspecto, pero parecían un poco farsantes, como si estuvieran en un escenario", dice Fanzhi.

A lo largo de toda su carrera, el artista ha pintado numerosos autorretratos y en el que se exhibe en Barcelona aparece como un espectador tranquilo, casi como un pensador, vestido con una sencilla túnica roja, con un pincel en su mano, aunque con unas extremidades -cabeza, manos, pies- desproporcionadamente grandes.

Completan la exposición tres pinturas al óleo monumentales de paisajes de 'maravillosa revelación' (miao wu), que rompen con la tradición de los serenos paisajes orientales, en los que pinta multitud de ramas entrelazadas.

Según ha explicado el propio artista, pinta estos cuadros "con las dos manos, con tres y cuatro pinceles a la vez, con un gran desgaste físico y mental", en un proceso que le permite extraer una parte desconocida de sí mismo.

En la Godia se puede observar asimismo la primera escultura que Fanzhi ha realizado, resuelta con sus temas y obsesiones.