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Artistas famosos y desconocidos, juntos en una muestra en la Royal Academy

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La Exposición de Verano de la Royal Academy of Arts londinense -del 7 de junio al 15 de agosto- no es una muestra como tantas otras: tiene una tradición ininterrumpida que se remonta a 1769 y es el mayor evento de este tipo al que pueden presentarse pintores tanto famosos como aficionados.

Este año, el comité seleccionador, constituido por miembros de la institución, que añaden siempre después a su nombre las siglas RA como signo de distinción, ha recibido 12.000 solicitudes de 27 países. El total de obras exhibidas es de 1.117.

Éstas, realizadas en distintos medios y a la venta, salvo excepciones, se distribuyen en distintas salas, cada una de ellas "comisariada" por uno o dos académicos, cuya labor consiste en buscar una cierta coherencia en lo expuesto.

La idea misma de seguir organizando la Exposición de Verano suscita discusiones no sólo entre la crítica, que se siente muchas veces apabullada por la variedad de estilos y de temas, sino entre los propios académicos.

Al margen de esos debates, todo el mundo reconoce que tiene un objetivo muy loable como es el de contribuir a financiar con los ingresos que se obtienen las escuelas de arte que funcionan en el marco de la institución.

El coordinador general de la exposición de este año, Christopher Le Brun, pintor y escultor, ha optado por organizar la mayor de las salas según el criterio de los antiguos salones, llenando sus paredes de pinturas de distinto tamaño y de los estilos y temática más variados.

Por el contrario, su colega Michael Craig-Martin, que ha sido profesor en el Goldsmiths College, de Londres, de muchos del grupo de los Young British Artists -los Damien Hirst, Tracey Emin, Michael Landy, Sarah Lucas- ha elegido para la sala que se le ha encomendado una presentación como la de una galería privada contemporánea.

Esta última es una de las más interesantes de la exposición, con obras de escultores como Tony Cragg y Anish Kapoor, pintores como Le Brun, el "pop" Joe Tilson, Tony Bevan, y artistas que trabajan en distintos medios, entre ellos el veterano Allen Jones.

Craig-Martin ha querido dar importancia especial a las mujeres en su selección y así hay obras de Tracey Emin, académica pese a sus obras de "camas sucias" y sus autorretratos masturbándose, Tacita Dean o Jenny Saville.

Este año se dedica por primera vez la sala de entrada a la fotografía y en ella se exponen, entre imágenes de edificios en ruinas, campos de fútbol en medio de la ciudad o selvas tropicales, uno de esos singulares autorretratos en los que la estadounidense Cindy Sherman asume una nueva identidad.

Entre las obras más sobresalientes de la exposición están una composición abstracta del danés Per Kirkeby, que tiene mucho de tectónico, o la de Keith Tyson titulada "Deep Impacto", que representa una especie de paisaje en llamas y recuerda las visiones apocalípticas del pintor romántico inglés John Martin.

El alemán Anselm Kiefer, académico a título honorífico, presenta un viejo y herrumbroso submarino de plomo que cuelga en medio de una placa, y su compatriota y también académico Georg Baselitz está representado con unas figuras de perro cabeza abajo como las que exhibe actualmente en otra sala de Londres.

Hay también esculturas de influencia rodinesca y otras que reflejan el impacto del futurismo de Boccioni, como la de una figura de hombre que huye envuelto en llamas en Irak, y una sala dedicada a la arquitectura con maquetas y fotos de obras de conocidos profesionales como Zaha Hadid, Norman Foster, Richard Rogers o David Chipperfield.

Los fotógrafos invitados a la presentación hoy a la prensa buscan las imágenes más impactantes: un gran tronco de árbol agujereado y ennegrecido, un perro que mete su hocico en un cubo de basura o la gigantesca escultura plana y transparente instalada en el patio de inspiración palladiana de la Academia.

Joaquín Rábago