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Asocian conductas riesgosas con consumo de metanfetamina

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Por Anne Harding

Una revisión de la literaturapublicada identificó algunos factores que colocan a los jóvenesen riesgo de consumir metanfetamina, entre los que seencuentran otro tipo de conductas peligrosas y los antecedentesfamiliares de consumo de droga, delitos y alcoholismo.

"Muchas de esas conductas son sinsentidos propios de laadolescencia, pero este estudio justifica por qué los adultosdeberían preocuparse", dijo a Reuters Health el autor principaldel estudio, el doctor Terry P. Klassen, de University ofAlberta, en Edmonton, Canadá.

El equipo dirigido por Klassen halló también que losfactores de riesgo del grupo de niños y adolescentes quedefinieron "de bajo riesgo" (no consumían drogas) erandistintos a los del grupo de alto riesgo (consumían otrasdrogas o estaban en centros de detención juveniles).

Para comprender mejor los factores de riesgo asociados conel consumo de metanfetamina en los jóvenes, el equipo revisó laliteratura publicada y halló 12 estudios en los que secomparaba a menores de 18 años consumidores y no consumidoresde metanfetamina.

Los resultados fueron publicados en la revista BMCPediatrics.

En el grupo de jóvenes de bajo riesgo, los antecedentesfamiliares de consumo de droga y tener relaciones sexualescuadruplicaba y triplicaba, respectivamente, la probabilidad deconsumir metanfetamina. Beber alcohol y fumar cigarrillostambién estaba asociado con el consumo de la droga.

Los jóvenes que inicialmente habían sido definidos de bajoriesgo, pero que luego admitían haber consumido heroína u otrosopiáceos, eran casi 30 veces más propensos a consumirmetanfetamina.

Los antecedentes familiares parecían ser el factor másimportante en el grupo de alto riesgo.

Los jóvenes con antecedentes familiares de delitos eran dosveces más propensos a consumir metanfetamina, mientras que losantecedentes familiares de consumo de droga casi quintuplicabanla probabilidad de que los jóvenes consumieran metanfetamina, ylos antecedentes familiares de alcoholismo la triplicaban.

Un estudio incluido en la revisión demostró que los niñoscon padres estrictos en su control eran menos propensos aconsumir la droga.

En el grupo de bajo riesgo, tener ciertos trastornospsiquiátricos aumentaba la probabilidad de consumirmetanfetamina, mientras que la cohorte de alto riesgo que habíarecibido tratamiento psiquiátrico era casi siete veces máspropensa a consumirla.

Asimismo, mientras que en el grupo de bajo riesgo losvarones eran más propensos que las mujeres a consumirmetanfetamina, en la cohorte de alto riesgo ocurría loopuesto.

La metanfetamina, que se fabrica con ingredientes comomedicamentos para el resfrío y limpiadores de cañerías, tieneefectos similares a la cocaína y es altamente adictiva, precisóel equipo. El consumo a largo plazo daña el cerebro.

"Cuando atrapa a la persona, es imposible salir", dijoKlassen, al señalar que los padres deberían idealmente tratarde evitar que sus hijos alguna vez prueben la droga.

"No es que los jóvenes no experimentarán con cosas como elalcohol y el tabaquismo, sino que hay que estar atentos a queeso no los ponga en riesgo de tener otras conductaspeligrosas", agregó el autor.

FUENTE: BMC Pediatrics, online 28 de octubre del 2008